Quienes nos han hecho conscientes de la existencia de los ángeles nos han advertido también que éstos son criaturas formadas de razón e intelecto puro, es decir, no hay nada de tierra, material, ni pasión, cólera, etc. Por otra parte, los animales son puramente terrenales y materiales, desprovistos de lo que el Sagrado Corán define como espíritu divino. Solamente el hombre está hecho de un compuesto de ambos, materia e intelecto. El ser humano corporiza algo de los animales como así también elementos y atributos angelicales. El ser humano es entonces tanto celestial como terrenal, puede ser divino o diabólico, sublime o despreciable.