Este artículo analiza críticamente la cuestión de la herencia femenina en el derecho islámico, desmitificando la idea simplista de que la mujer recibe automáticamente la mitad. A través de un enfoque jurídico e histórico, exploramos cómo el sistema sucesorio está íntimamente ligado a las responsabilidades financieras y a la nafaqa. Demostramos que, en el islam, el patrimonio de la mujer es independiente y no está supeditado a los gastos familiares, ofreciendo una perspectiva que equilibra la justicia económica con la lógica del sistema legal islámico clásico, más allá de prejuicios contemporáneos.