Este artículo examina las garantías judiciales en la jurisprudencia chiita, abordando la presunción de inocencia, el derecho de defensa, los estrictos estándares probatorios (bayyinah, testimonio y confesión) y la prohibición absoluta de la tortura. A través de la célebre Carta 53 del Imam Ali a Malik al-Ashtar, se demuestra cómo el derecho islámico concibe el proceso penal no como una herramienta de represión estatal, sino como un escudo ético para la dignidad humana y un freno al abuso de poder, en plena consonancia con los principios contemporáneos del debido proceso.