Cuando observamos la creación de Dios, nos confrontamos a nosotros mismos con la vasta e inmensa energía cuyos límites no imaginamos. Una mirada a la creación y a los millones de secretos que emanan de la naturaleza, así como a lo más recóndito del ser humano que provee una indicación clara de la escala del gran poder de quien los creó, su rico y complejo orden no admite tener otra explicación.