Al momento de la muerte del Profeta, mientras sus parientes estaban ocupados organizando su funeral, algunos de sus compañeros notorios se dirigieron a la ‘Saq?fa’, una triste asamblea para escoger al que sería su sucesor. Aunque el Profeta había designado a Alí como su sucesor, y el noble Corán está lleno de sus virtudes, algunos oportunistas, entre Auxiliares y Migrantes vieron la oportunidad propicia para arrebatarle el califato a la familia del Mensajero de Dios. También hubo entre ellos alguna confrontación física. Antes de que ésta se volviera una batalla, la sagacidad de Umar le puso fin al jurarle lealtad a Abu Bakr, el migrante más experimentado. Otros, siguiendo un plan premeditado, hicieron lo mismo y enseguida se alzó la voz de que Abu Bakr había sido electo como el califa del Profeta. De Allí se dirigieron a la Mezquita en donde la gente que asistía le juró lealtad a Abu Bakr.