Fátima, la hija del Profeta (PB), desde muy niña vivió la gran revolución islámica junto a su padre, el maestro de la creación, lideró e hizo un cambio en la sociedad de Meca. Esta gran revolución se basó en destruir las creencias erróneas de la gente que se fundaban en la idolatría y el politeísmo. Adoraban ídolos y no a Su Creador, ofrecían sacrificios para estos ídolos a cambio de que satisficieran sus necesidades. Las tribus de Quraish colgaban sus ídolos en las paredes de la Ka’ba como signo de orgullo.El Profeta (PB) desbarató a los ídolos de Quraish y llamaba a su destrucción y a la purificación de la Ka’ba. Los historiadores dicen que Quraish tenía alrededor de trescientos ídolos, de estos los de más importancia y de mayor posición para ellos eran Hubal, Lat, Uzza y Manat.