Habían transcurrido ya tres años desde el inicio de la misión profética cuando el Enviado de Dios, luego de convocar a sus parientes según ya se relató, comenzó la proclama general del Islam.Un día ascendió a la colina de Safa y con fuerte voz clamó: “la Sabaaha”, expresión comúnmente usada para advertir a las multitudes en una ocasión importante, o también para difundir públicamente noticias terribles.