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Doctrina Islámica-Shiismo

By admin , 7 October 2023

Introducción a las creencias básicas de los musulmanes

Introducción a las creencias básicas de los musulmanes

Por: Huyyatulislam Mohsen Rabbani

Muchos medios corporativos de comunicación faltando a la ética y a la responsabilidad en la información, han mostrado hasta la fecha que los musulmanes son solo árabes o en el peor de los casos fanáticos, irracionales o terroristas, esto último debido a grupos wahabitas como el Daesh o al Qaeda haciendo creer que estos representan al islam y sus fundamentos, siendo ello una falacia cínica y descarada contra los que creen en Dios y su último Profeta Muhammad (PBD).

¿Pero en que creen los musulmanes?, básicamente en que el creador de toda la existencia es Dios y que envió más de 124.000 Profetas a la tierra y que el último de ellos fue Muhammad (BPD), a quien le fue revelado el Sagrado Corán que es palabra de Dios, traducidos estos en principios como el monoteísmo, la profecía, el Imamato, la justicia divina y la resurrección. Dentro de sus prácticas religiosas rezan 5 veces al día, ayunan, dan el zakat, el quinto, luchan contra los opresores, así como contra sus defectos de carácter, ordenan el bien, prohibiendo el mal.

Un aspecto importante es que creen en los verdaderos libros sagrados de Dios como, la Tora, los salmos de David y el Evangelio de Jesús (P). Según la visión islámica solo existe un Dios y no hay diferentes dioses, pues Dios es el creador de todo lo que existe: es eterno, vivo, infinito e invisible (no es material), en el Sagrado Corán este tópico es aclarado en el sur de la Unicidad (112) que dice: "Di: «¡Él es Dios, Uno, Dios, ¡el Eterno! No ha engendrado, ni ha sido engendrado. No tiene par»".

En ese sentido, el islam está en contra de la idolatría cuya adoración recae en los objetos materiales como el sol, las estrellas, la luna o aquellos que han sido hechos por la mano del hombre. El Profeta Muhammad (BDP) se opuso desde sus inicios a la idolatría que tenían los árabes, los cuales dentro de la Kaba tenían a 360 dioses, figuras de madera, piedra y dátiles.

El establecimiento de una comunidad de fieles a Dios debe estar guiada por un Profeta o su representante, puesto que estos fueron los que guiaron a la humanidad haciendo conocer la perfección de Dios, así como la vida sana con valores espirituales para que el hombre no se corrompa, ni sea podredumbre. En la historia tenemos por ejemplo a Profetas tales como Adam, Noe, Abraham, Moisés o Jesús (con todos ellos sea la paz), siendo el último sello de la profecía de Dios Muhammad (BPD), quienes son amados por igual por los musulmanes; pues si no creyesen en uno de ellos (Profetas) no son musulmanes.

Los mensajeros de Dios según la creencia islámica vinieron para cada etapa y estadio, en tal sentido enseñaron al hombre los conocimientos divinos en varios niveles 1ro, 2do 3ro, etc., siendo el último nivel Muhammad (BPD) y la revelación del Corán a su profecía.

El Sagrado Corán es el último libro revelado por Dios a Muhammad (BPD), lo cual no significa que los musulmanes no crean en los otros Profetas que están en los otros libros sagrados, así por ejemplo el Corán menciona a varios, de quienes narra sus milagros, así como su vida en medio de los hombres; Adán, Noé, Heber, Saleh, Abraham, Lot, Ismael, Isaac, Jacob, José, Jetro, Elías, Enoc, Eliseo, Ezequiel, Job, Jonás, Moisés, Aron, David, Salomón, Josué, Zacarías, Juan, Jesús, (con todos ellos sea la paz), no obstante de ello y de acuerdo  a las tradiciones así como los dichos de Muhammad (BPD) todos los pProfetas que envió Dios suman en total 124.000 a lo largo de toda la historia  de la humanidad,  pues dice Dios: "Antes de ti, hemos mandado enviados a su pueblo. Les aportaron las pruebas claras. Nos vengamos de los que pecaron, era deber Nuestro auxiliar a los creyentes". (S. Corán: 30:47).

Los enviados de Dios al tener esta misión son infalibles, no tienen, ni cometen pecados. El último mensajero de Dios es Muhammad cuya palabra significa “Loable” nació el año 570 (d.C) en la ciudad de la Meca en la península arábiga desde su nacimiento sufrió la pérdida de sus seres queridos como su padre, quien murió meses antes de que naciera, así como su madre a la edad de 6 años, quedando al cuidado de su Abuelo Abdul Muttaleb (P), quien también fallecería dejándolo al cuidado de su hijo Abu Taleb (P), Muhammad (BPD) comenzó la profecía el año 610 (d.C.) a la edad de 40 años.

Antes de su muerte, él había nombrado sucesores y que según la concepción islámica son quienes hasta la actualidad son los que guían a la humanidad, recayendo esta autoridad en su familia en Ahlul Bait y que según las narraciones y la historia misma del Islam son 12: 1º Imam Ali Ibn Abi Talib, 2º Imam Hasan ibn Ali (P), 3º Imam Husein ibn Ali (P), 4º Imam Ali ibn Husein (P), 5º Imam Muhammad ibn Alí (P), 6º Imam Y'afar As Sadiq (P), 7º Imam Musa ibn Y'afar (P),  8º Imam Ali ibn Musa (P), 9º Imam Muhammad ibn Ali (P), 10º Imam Ali ibn Muhammad (P), 11º Imam Hasan ibn Ali (P),  12º Imam Al Qaim Al Mahdi (P).

El Profeta Muhammad (P.B.D), recomendó en varias oportunidades amar a su familia, por ende a sus sucesores como son los Imames; pues en varias ocasiones presentó al Imam Ali (P)como sucesor, entre estos se puede destacar el suceso de Al Gadir Jum, el cual tuvo lugar el 18 de Zul Hiyya, en el año 11 de la Hégira/632d.C; quien había dicho en aquella oportunidad "Para quien yo sea su Maula, 'Ali es también su Maula", en aquella oportunidad el Profeta llamó a toda la gente; más de 100.000 personas según los datos históricos quienes escucharon esta aclamación.

Al respeto, también podemos mencionar el dicho del Muhammad (P.B. D.) en el conocido hadiz al Zaqalain, que dice: “Dejo entre vosotros dos tesoros muy valiosos que, si os aferráis a ellos nunca, después de mi muerte, seréis de los extraviados; uno de éstos es superior al otro, el Libro de Allah que es comunicador entre el cielo y la tierra, y mi familia –Ahlul Baît–. Nunca se separarán uno del otro, hasta que se reúnan conmigo en la Fuente del Kaûzar, tened cuidado de como los tratáis después de mi partida", por lo tanto, esta narración evidencia de manera clara que aferrarse al Sagrado Corán y Ahlul Baît del Santo Profeta (BP) es un asunto imprescindible del islam, y que el olvido de las palabras y recomendaciones de su familia provoca extravío y perdición.

Hoy el islam tiene más de 1400 años de presencia en el mundo, más de 1500 millones de fieles, están presentes en todas partes demostrando mediante sus acciones que es una religión de paz y fraternidad siendo una prueba contundente de su presencia pacífica en Indonesia donde se encuentra la mayor población demográfica de musulmanes, pues en este país hay más de 220 millones de fieles, desmitificándose con esto que esta forma de vida no es de los árabes, ni que la presencia mayoritaria está en un país árabe, ¿Cómo llegó a Indonesia?, simple con su moral, su ética y espiritualidad y no por las armas o el terrorismo cuyo argumento es una falacia inventada por los enemigos para desprestigiar el verdadero islam: Paz y Espiritualidad.

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Palabras claves
creencias básicas de los musulmanes,creencias del Islam,Preceptos del Islam
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Introducción a las creencias básicas de los musulmanes.pdf (82.73 KB)
Autor
Sheij M. Rabbani
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Islam básico
Publicado
Sat, 7 Oct 2023 - 09:21
By admin , 27 September 2023

La necesidad de la existencia del Imam - Enseñanza de la Doctrina Islámica

La Doctrina del Islam

Por Ayatola Ÿa‘far Sobhani

La necesidad de la existencia del Imam

Introducción

Muchas de las personas que no reflexionan y no poseen una mirada profunda en los asuntos doctrinarios suponen que la diferencia entre los shi’as y los sunnas acerca del Imamato, es meramente que los shi’as creen que el noble profeta (BPD), eligió a ‘Ali ibn Abi Talib como sucesor para administrar los asuntos de la sociedad, pero los sunnitas creen que tal cosa no ocurrió y la gente designaron a un gobernante de acuerdo a su propio deseo y éste designó personalmente a su propio sucesor. Luego en tercer lugar, se delegó en un grupo de seis personas la designación del sucesor y el cuarto califa fue nuevamente elegido por designación pública. Por lo tanto, no existía una fórmula especial para elegir al sucesor entre los musulmanes, por ello, luego del cuarto califa, quien ostentase mayor fuerza militar ocupaba este rango, así como en (muchos de) los países no islámicos, más o menos, las cosas se dirimen de este modo.

Dicho de otra manera, creen que los shi’as piensan la misma cosa que los sunnitas acerca de la designación del segundo califa por parte del primer califa, ¡con la diferencia que la opinión del noble profeta (BPD), no fue aceptada por parte de la gente mientras que la opinión del primer califa sí fue aceptada!

Pero, dejando de lado la pregunta, ¿De dónde obtuvo el primer califa este derecho? Y ¿Por qué el mensajero de Dios (BPD) - de acuerdo a la creencia de la sunna - no se preocupó tanto como el primer califa con respecto al gobierno islámico y dejó a la sociedad islámica recién edificada abandonada sin autoridad, si cuando dejaba la ciudad de Medina para ir a combatir designaba a un sucesor y además estaba bien informado de las diferencias y las divisiones en el seno de su comunidad. Dejando de lado estas y otras preguntas, debemos atender fundamentalmente a que la diferencia entre la Shi’a y la Sunna, antes que cualquier otra cosa, reside en que, ¿acaso el Imamato es un rango religioso (dini) que obedece a la ley (shari’a) y a la designación divina o es un poder mundano y obedece a causas sociales? Los shi’as creen incluso, que el mismo noble profeta (BDP) no tuvo un rol independiente en la elección de su sucesor, sino que lo hizo por orden de Dios. La sabiduría en cuanto a la culminación de la profecía, está vinculada a la designación del Imam infalible y es solo con la existencia de un Imam o líder así que los intereses que deben necesariamente ser observados por la sociedad islámica sean garantizados.

Queda claro entonces, por qué para la shi’a el Imamato es un principio doctrinario, no un juicio legal secundario, y por qué consideran válidas las tres condiciones necesarias en el Imam (la ciencia de parte de Dios, la infabilidad y la designación divina). Y, también, por qué es común en el shi’ismo considerar asociados estos conceptos con el concepto de la fuente de referencia (marya’iiah) para el conocimiento de las normas y de las leyes divinas, el gobierno y la soberanía sobre la sociedad islámica, de modo que es como si el término de Imam encerrase todas esas funciones.

Ahora, considerando el concepto de Imamato y su posición en las creencias shi’itas nos ocuparemos de analizar la corrección de esta creencia.

La necesidad de la existencia del Imam

En la lección veintidós quedó claro que la concreción del objetivo de la creación del hombre depende de la guía de él por parte de la revelación. Vimos que la sabiduría divina requiere que fuesen enviados profetas para enseñar a los hombres el camino de la felicidad en este mundo y en el otro tras la muerte, de modo de satisfacer esta necesidad del ser humano. También que esos profetas se ocupen de educar a las personas capaces elevándolas hasta los grados más elevados posibles de perfección. A la vez, si las condiciones sociales estuvieran dispuestas los profetas se hagan cargo de la ejecución de las leyes sociales de la religión.

En la lección treinta y cuatro y treinta y cinco explicamos que la santa religión del Islam es universal, imperecedera e inabrogable y luego del noble profeta (BPD) no habrá profeta. La culminación de la profecía concuerda con la sabiduría del envío de profetas que la última legislación celestial pueda responder a todas las necesidades de la humanidad y se garantice su permanencia hasta el fin del mundo.

Esta garantía existe con respecto al Noble Corán y Dios Altísimo preservó a este glorioso libro de toda tergiversación o transformación. Pero, todas las leyes del Islam no se extraen directamente del sentido exterior de este libro. Por ejemplo, la cantidad de ciclos de la oración y la manera de realizarla unida a los cientos de normas obligatorias y meritorias con respecto a ella no pueden obtenerse del Noble Corán. Por lo general, el Noble Corán no se dedica a la explicación detallada de las normas y leyes y delega la enseñanza y explicación de las mismas al noble profeta (BPD) para que con el conocimiento que Dios le confirió (distinto al de la revelación del Corán) las explique a la gente[1]. De este modo, quedó establecida la prueba y la validez de la tradición profética (sunna) como una de las fuentes principales para conocer el Islam.

Pero, las condiciones tan difíciles del profeta como el bloqueo que sufrió por tres años en el valle de Abu Tâlib o los diez años de batallas contra los enemigos del Islam, no le permitieron poder explicar todas las normas y leyes islámicas para el común de las gentes. La porción que lograban aprender los compañeros no tenía garantías de su preservación e incluso la manera de realizar la ablución que fuera llevada a cabo durante años por parte del profeta ante la vista de sus seguidores fue objeto de divergencias. Una legislación en donde las normas de una acción como ésta están sujetas a divergencias, una acción que era y es necesaria varias veces al día para todos los musulmanes y no supone una cuestión que conlleve motivaciones especiales para suscitar diferencias intencionales, cuánto más aquellas cuestiones complejas y precisas, especialmente aquellas que afectan los intereses de personas o grupos[2].

De acuerdo a estos puntos queda claro que el Islam puede constituir una religión completa y responder a todas las necesidades de los seres humanos hasta el fin del mundo y que en el contenido de esta religión se hayan previsto las vías para acceder a los asuntos necesarios de la sociedad. Asuntos que después del fallecimiento del noble profeta (BPD) quedaron expuestos a amenazas y extinción. Y esta vías no son sino la designación de un sucesor apropiado para el noble profeta (BPD). Un sucesor que posea el conocimiento de parte de Dios para que pueda explicar las realidades de la religión en todas sus dimensiones y con todas las precisiones del caso. También debe tener el hábito de la infalibilidad para no quedar sujeto a sus inclinaciones egoístas y satánicas y no cometa una alteración consciente de las leyes de Dios. Debe poder cumplir con las funciones educativas del noble profeta (BPD) y elevar a los supremos grados de perfección a la gente apta para ello y en el caso de que las condiciones sociales lo permitan, debe ocupar el gobierno y la administración de los asuntos de la sociedad, ejecutar las leyes sociales del Islam y expandir la verdad y la justicia en el mundo.

Por consiguiente, el sello de la profecía estará de acuerdo con la sabiduría divina en el caso de que esté unida a la designación del Imam infalible. Un Imam que posea todas las particularidades del noble profeta (BPD), salvo la profecía y el mensaje. De esta manera, tanto la necesidad de la existencia del Imam queda confirmada, así como la necesidad de su conocimiento de parte de Dios, de su infalibilidad y su designación divina, puesto que es Él quien sabe a quién otorgó ese conocimiento y ese domino. Dios es quien esencialmente posee el derecho de la autoridad y soberanía sobre Sus siervos y puede otorgar este derecho en grados inferiores a quienes posean las condiciones para ello.

Es importante recordar que los sunnitas no pretenden que ninguno de los califas haya reunido estas características. No sostienen que ninguno de ellos haya sido designado por Dios o por el profeta, ni que hayan poseído el conocimiento de parte de Dios o la infalibilidad, por el contrario, han narrado en sus libros abundantes errores, incapacidad para responder a preguntas religiosas de la gente. Por ejemplo, narraron del primer califa que dijo: “Ciertamente tengo un Satanás que me acompaña”, y narraron del segundo que, con respecto a la elección del primer califa, dijo: fue un acto apresurado (no medido adecuadamente)[3] . También muchas veces expresó la siguiente frase: “Si no fuese por ‘Ali (P), se hubiera destruido Omar”. Con respecto a los errores del tercer califa[4] y los califas Omeyas y Abbasidas son más claros como para que haga falta señalarlos. Quien conozca un poco la historia islámica sabrá con suficiencia esta cuestión.

Solamente los shi’as creen en la existencia de las tres condiciones (antes mencionadas para el Imam NT) en los doce imames y con lo dicho anteriormente demuestran lo correcto de su creencia sobre el tema del Imamato sin necesidad de detallar otras razones. De todas maneras, en las lecciones siguientes haremos mención a algunas de las pruebas obtenidas del Libro y la Sunna.

Preguntas

  1. Explique el punto de vista shi’a en el asunto del Imamato y su diferencia con los sunnitas.
  2. ¿Por qué los shi’as consideran al Imamato un principio doctrinario?
  3. Explique la necesidad de la existencia del Imam.
  4. ¿Qué conclusiones se obtienen de ello?

Fuente: La Doctrina del Islam Shî‘ah A la Luz de las enseñanzas de Ahl-ul Bait; Editorial Elhame Shargh

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[1] Sagrado Corán: cap. 2: 151; cap. 3: 164; cap. 62: cap. 62-66; cap. 33: 21; cap. 59: 7.

[2] ‘Allama Amini, transmitió el nombre de setecientos difamadores y falsificadores de narraciones proféticas (hadices) en su libro Al Gadir. A algunos de ellos se le atribuyen cien mil narraciones “proféticas”. Al Gadir: tomo 5, pág. 208 en adelante.

[3] Sharh Nahyul Balâgah: tomo 1, pág. 142,158; tomo 2: pág. 57.

[4] Al Gadir. Tomo 8, pág. 97/…

Palabras claves
La necesidad de la existencia del Imam,Doctrina Islámica,chia y sunna,Islam
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La necesidad de la existencia del Imam - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (108.72 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Wed, 27 Sep 2023 - 19:11
By admin , 18 September 2023

El Imamato y el significado del Imam - Enseñanza de la Doctrina Islámica

Enseñanza de la Doctrina Islámica

El Imamato y el significado del Imam

Por Aiatollah M. T. Misbah

Introducción

El noble profeta del Islam (BPD), luego de su emigración a Medina y de recibir él y los musulmanes que emigraron de Meca (los Emigrados), el auxilio sin reservas de la gente de esa ciudad que les valió el orgulloso apodo de Ansâr, los Auxiliadores, constituyó una sociedad islámica y se dedicó al gobierno de sus asuntos. La mezquita del profeta, además de ser el centro de la adoración comunitaria, la difusión del mensaje divino y la educación y la enseñanza de la gente, fue también el refugio de los emigrados y los desposeídos y el lugar donde se atendía a sus necesidades económicas.

 También fue el lugar donde se juzgaba, se impartía justicia entre partes litigantes y se tomaban decisiones militares y el envío de fuerzas a los frentes de batalla y el resto de los asuntos de gobierno. En otras palabras, el gobierno de los asuntos mundanos y espirituales de la gente era llevado a cabo por el noble profeta (BPD) y los musulmanes se veían en la obligación de obedecer sus órdenes puesto que Dios Altísimo, además de exhortar a la obediencia incondicional con respecto a las órdenes del profeta[1], específicamente en los asuntos políticos, judiciales y militares, dio órdenes enfáticas para la subordinación con respecto a Su Mensajero (BPD)[2].

Dicho de otra manera, el noble profeta (BPD), además de poseer el rango de profeta y ostentar el mensaje y el rango de la educación y la enseñanza de las normas islámicas, poseía también el rango de parte de Dios de Gobernante y máxima autoridad de la sociedad Islámica con los rangos subordinados de juez, comandante militar y otros que de él se derivaban. Así como la religión del Islam, además de las obligaciones de adoración y morales, posee normas políticas, económicas, jurídicas, etc., así también el profeta del Islam, además de las obligaciones de la difusión, la enseñanza, la educación, poseía de parte de Dios, las obligaciones ejecutivas de las leyes y normas divinas y poseía todos los rangos de gobierno.

Es evidente que una religión que proclama el gobierno de todas las sociedades humanas hasta el fin del mundo no puede permanecer indiferente con respecto a este tipo de asuntos y la sociedad que se forma en base a esta religión no puede carecer de estos cargos políticos y gubernamentales. Todas estas jerarquías y obligaciones se enmarcan en el rango general del Imamato (liderazgo de parte de Dios de todos los asuntos materiales y espirituales del individuo y de la sociedad. NT.)

Pero el tema es que después de la muerte del noble profeta (BPD), ¿quién debe ocupar esta jerarquía? ¿Y quién confiere tal autoridad?

¿Acaso de la misma manera que Dios confirió esta jerarquía al profeta Muhammad (BPD), se las confirió a otras personas? ¿Acaso el ocupar este rango solo es posible mediante la designación divina y solo con ella adquiere legalidad? ¿O esta designación de parte de Dios, únicamente correspondió al noble profeta y luego de su fallecimiento era la gente la que debía elegir para sí un Imam y erigirlo como su autoridad? ¿En verdad la gente posee semejante derecho o no?

Este es el mismo punto fundamental que diferencia a la Shi’a con la Sunna. O sea, por un lado los shi’as creen que el Imamato es una jerarquía divina que debe ser otorgada por parte de Dios a quienes realmente gozan de las capacidades necesarias y Dios realizó esto mediante el noble profeta (BPD) y estableció al Príncipe de los Creyentes, ‘Ali ibn Abi Tâlib, la paz sea con él, como su inmediato sucesor y luego designó a once de sus descendientes, uno después del otro, para ocupar el rango del Imamato. Por otra parte, los sunnitas creen que el Imamato divino - tal como ocurrió con la profecía y el mansaje - culminó con la muerte del noble profeta (BPD) y a partir de allí, la designación del Imam fue delegada a la gente. Incluso algunos de las grandes personalidades sunnitas explicaron que si alguien accede al poder mediante la fuerza de las armas, luego de que asuma el mando, es obligación obedecerle[3]. Es claro hasta qué punto una opinión de esta naturaleza le abre el camino a los opresores, los arrogantes y embaucadores y cómo provoca la división y la decadencia de los musulmanes.

En realidad, los sunnitas al aceptar la legalidad del Imamato sin la designación divina, pusieron la primera base para la separación de la religión de la política y de acuerdo a los shi’as, este asunto fue el punto más grande de desvío del recto camino del Islam verdadero y la adoración a Dios Altísimo en todas las dimensiones y asuntos de la vida y a su vez, base de otros miles de desvíos que desde la muerte del noble profeta (BPD) tuvieron lugar entre los musulmanes.

Por ello, es necesario que la persona musulmana investigue y revise este asunto con completa seriedad y lejos de todo fanatismo y mera imitación[4], para poder discernir la escuela verdadera y apoyarla con todas sus fuerzas.

Por supuesto que hay que tener en cuenta lo más conveniente en el mundo islámico y abstenerse de preparar el terreno para que los enemigos del Islam se beneficien del las diferencias y evitar que los partidarios de las diversas escuelas se peleen entre sí. No provocar rupturas en las filas de los musulmanes y su coordinación y unión frente a los incrédulos (que agreden al Islam NT), cuyo daño alcanzaría a todos los musulmanes sin otro efecto más que la debilidad de la sociedad islámica. Pero por otra parte, no debe el cuidado de la unidad y la armonía entre los musulmanes impedir que se investigue y se lleven a cabo serios esfuerzos por conocer la escuela islámica verdadera y crear una atmósfera adecuada para conocer el tema del Imamato puesto que la correcta solución de este tema tiene un gran efecto en el destino de los musulmanes y su destino mundanal y extra mundano.

El significado de Imamato

El Imamato en idioma árabe significa jefe, adelantado, líder y todo aquel que ocupe un lugar de liderazgo se denomina Imam, sea en el camino verdadero o en el falso. En el noble Corán se emplea el término Aimmatul-kufr, líderes de la incredulidad[5] para designar a los jefes de las filas de los incrédulos y también a quien reza adelante en la oración comunitaria se lo denomina Imam.

Pero en la terminología teológica se denomina la presidencia total o que abarca todos los asuntos religiosos y mundanos de la sociedad Islámica. La mención del término mundano es para enfatizar la vastedad del término Imamato, sino el vocablo de los asuntos mundanos de la sociedad islámica está contenido en el vocablo din o religión islámica y es parte de él.

Desde el punto de vista shi’a, una autoridad así, recién será legal cuando provenga de Dios Altísimo y quien detente una autoridad tal (directamente, no en representación), debe ser infalible de todo error, en la explicación de las leyes y las ciencias islámicas y también debe estar exento de realizar pecados. En realidad, el Imam infalible posee todos los rangos del noble profeta (BPD), salvo la profecía y el mensaje, pero su palabra con respecto a la explicación de las realidades, las leyes y los conocimientos islámicos son una prueba (huyyah) y sus órdenes en los diversos asuntos de gobierno deben ser obligatoriamente obedecidos.

De este modo, las diferencias entre los shi’as y los sunnitas en el asunto del Imamato, se manifiestan en tres temas:

Primero, que el Imam debe ser designado por Dios. Segundo, que el Imam debe poseer un conocimiento otorgado por Dios y ser infalible con respecto a los errores. En tercer lugar, ser infalible con respecto a los pecados.

Por supuesto que ser infalible no es sinónimo de ser Imam, porque de acuerdo a la shi’a, Fátima Zahrá, la paz sea con ella, la hija del noble profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Purificada Descendencia, era infalible pero no tenía el cargo de Imamato, y del mismo modo la Virgen María, la paz sea con ella, también era infalible. Quizás entre los santos allegados a Dios (Aulia) hubiera otros que alcanzaron este grado de infalibles aunque nosotros no lo sepamos. El conocimiento de una persona infalible no es posible a menos que sea presentado como tal por Dios.

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

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[1] Sagrado Corán: cap. 3:32, 132; cap. 4:12,14,69,80; cap. 5: 92; cap. 8: 1,20,46; cap. 9: 71; cap. 24: 51,54,56; cap. 33: 66,71; cap. 49: 14; cap.48: 16,17; cap. 47: 32; cap. 58: 12; cap. 60: 12; cap. 64: 12; cap. 72: 23.

[2] Idem: cap. 3: 152; cap. 4: 42, 59, 65, 105; cap. 5: 48; cap. 23: 64; 33: 6,36; cap. 58: 8,9; cap. 59: 7.

[3] Ahkam Sultaniah de Abu Ia’li.

[4] Las investigaciones realizadas por sabios en este tema han sido recopiladas en miles de libros en diferentes idiomas y con diversos métodos dejando el camino de la investigación completamente abierto para los buscadores de la verdad. Como ejemplo podemos citar los siguientes libros: ‘Abaqatul anuar; Al Gadir; Dalailus-Sidq; Gaiatul Maram e Izbatul Huda.

[5] Sagrado Corán: cap. 9:12.

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El Imamato y el significado del Imam - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (99.58 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Mon, 18 Sep 2023 - 13:10
By admin , 7 September 2023

La culminación de la profecía - Enseñanza de la Doctrina Islámica

Enseñanza de la Doctrina Islámica

La culminación de la profecía

Por Aiatollah M. T. Misbah

Introducción

Teniendo en cuenta el carácter imperecedero de la religión del Islam se niega la posibilidad de que surja otro profeta que abrogue la jurisprudencia islámica. Sin embargo, puede quedar en pie la opinión de que pueda venir otro profeta que difunda y expanda el Islam, tal como muchos otros profetas anteriores han tenido esa misión (con respecto a otras revelaciones anteriores a ellos), sean profetas contemporáneos con quienes portaban la shari’a o jurisprudencia divina como el caso del profeta Lot, la paz sea con él, que era contemporáneo del profeta Abraham, la paz sea con él, y seguía su ley, o bien, profetas que eran enviados con posterioridad pero bajo la misma ley que el mensajero anterior, como la mayoría de los profetas de Bani Israel (Los Hijos de Israel, las doce tribus).

Por ello debemos tratar el tema de la culminación de la profecía con el profeta del Islam de modo separado para mostrar el desacierto de tal opinión.

Las pruebas coránicas a favor del sello de la profecía

Una de las creencias necesarias del Islam es que la cadena de los profetas, la paz sea con ellos, se termina con la profecía del profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia, y luego de él no vino ningún otro profeta ni vendrá. Incluso las personas ajenas al Islam saben que esta es una creencia islámica que debe sostenerse por todo musulmán. Al igual que las demás creencias necesarias, no necesita de demostración (la tiene, pero no es necesario invocarla, como también la obligación de rezar. N.T.). Este tema podemos apreciarlo en el Noble Corán como en las tradiciones proféticas confirmadas “mutawâtir”, es decir, tradiciones que por su abundancia, la independencia de sus fuentes y su vinculación con los infalibles es descartada su falsedad).

El Noble Corán dice: “No es Muhammad el padre de ninguno de vuestros varones sino que es el mensajero de Dios y el sello de los profetas.” (33:40). Claramente el Corán presenta al profeta como el sello de la profecía.

Algunos de los enemigos del Islam han señalado dos objeciones para interpretar este versículo a favor de la culminación de la profecía en la persona de Muhammad, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia Purificada.

Uno, es que el término jâtam en árabe posee también el significado de anillo y quizás en este versículo sea ese el significado al que se alude.

La segunda objeción es que aun suponiendo que jâtam posea el significado más usual de sello, lo que el versículo expresa es que la cadena de profetas culminó, no así la de los mensajeros.

La respuesta a la primer objeción es que la palabra jatam significa el medio o instrumento con el cual se sella o se culmina algo (aquello con lo que se culmina algo) y el anillo es llamado jâtam por ello, pues por medio de él se sellaban las cartas y cosas semejantes dándose por culminadas.

La respuesta a la segunda objeción es que todo profeta que posea el rango de mensajero también, a la vez, posee el rango de profeta y con la culminación de la serie de profetas también culmina la serie de mensajeros y tal como hemos dichos anteriormente[1], si bien el significado de nabi, profeta no es más general que el de mensajero, pero desde el punto de vista particular específico el término profeta es más general que el de mensajero.

Las pruebas en los hadices para el sello de la profecía

El tema del sello de la profecía del profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia Purificada, ha sido anunciado y enfatizado en cientos de hadices, como por ejemplo el hadiz del Manzilat (la posición o rango)[2], narrado tanto por sunnas como shias de modo confirmado (mutawâtir), de parte del noble profeta (BPD), de modo que no queda ninguna duda u objeción en su contenido y dice lo siguiente:

Cuando el noble profeta (BPD) salía de Medina para llevar a cabo la batalla de Tabuk, designó a ‘Ali ibn Abi Tâlib, la paz sea con él, para ocuparse de los asuntos de los musulmanes en su ausencia. El Imam ‘Ali estaba triste por no poder participar en el yihad (la lucha en el camino de Dios) y se vio el llanto en su rostro. El noble profeta (BPD) le dijo entonces: ¿Acaso no te satisface que eres para mí como Aarón para Moisés, salvo que no habrá profeta después de mí?

En otro hadiz del noble profeta (BPD) se transmite que dijo: ¡Oh hombres!, no hay profeta después de mí ni Comunidad (Ummah) después de vosotros…[3].

También, en otro hadiz se narra del profeta que dijo: ¡Oh hombres!, no habrá profeta después de mí ni tradición (sunna) después de la mía…[4].

También en varios sermones del libro Nahyul Balâgah (que recopila cartas, dichos y sermones del Imam ‘Ali ibn Abi Tâlib, (P)),[5] y en otros dichos, súplicas y visitas, transmitidos de los Imames Purificados, la bendición y la paz sea con ellos, se enfatiza este tema, pero por su extensión nos abstenemos de citarlos.

El secreto del sello de la profecía

Anteriormente hemos señalado[6] que la razón de la cantidad de profetas y su venida en forma continua es que, por un lado, en épocas anteriores, la difusión del mensaje divino en todos los rincones de la tierra y entre todos los pueblos por parte de una sola persona no era posible. Y, por otra parte, la expansión de las relaciones y la complejidad que adquirieron con la aparición de las nuevas sociedades, requería de la disposición de nuevas leyes o el cambio en las anteriores. Además, las alteraciones sufridas con el paso del tiempo y por intromisión ignorante e intencionada de algunas personas o grupos también exigían correcciones en las enseñanzas divinas mediante otro profeta. Por lo tanto, bajo las condiciones en que fuese posible la difusión del mensaje divino en todo el mundo por medio de un profeta con la ayuda de sus seguidores y sus sucesores y las normas y leyes de una legislación (shari’a) respondiese a las necesidades presentes y futuras de la sociedad, Dios dispondría de un profeta con un mensaje universal. Donde además se prevea en esa legislación la forma de legislar sobre la aparición de nuevos fenómenos y se dispongan los medios para salvaguardar la pureza y permanencia de dicha jurisprudencia, ya no sería necesario el envío de un nuevo profeta.

Pero los conocimientos comunes y normales de los seres humanos no pueden discernir semejante cuestión y condiciones, sino que es Dios con Su conocimiento infinito quien conoce el momento en que se cumplen estas condiciones y entonces es Él quien puede anunciar el fin de la profecía tal como lo hizo en el último libro revelado (el Sagrado Corán).

Pero el sello de la profecía no significa la interrupción de la relación de la guía entre Dios y sus siervos sino que cada vez que Dios Altísimo considere apropiado puede comunicarse con Sus siervos mediante el conocimiento de lo oculto otorgado a siervos especiales, si bien no es lo mismo que la revelación hecha a los profetas. Pero de acuerdo al shi’ismo, Dios brindó esté tipo de conocimiento de lo oculto a los Imames. Con la ayuda de Dios en las lecciones venideras nos dedicaremos al tema del Imamato.

Repuesta a unas cuantas dudas y objeciones

Hemos mencionado en los párrafos anteriores que el secreto de la culminación de la profecía era que, en primer lugar, el profeta del Islam (BPD), podía extender su mensaje a todo el mundo junto a sus auxiliares y sucesores. En segundo lugar, que ha sido garantizada la pureza, conservación y permanencia de su mensaje. Y en tercer lugar, que la legislación islámica posee el poder de responder a las necesidades de la humanidad hasta el fin de los tiempos.

Pero, es posible que en torno a este último punto se plantee una duda de la siguiente manera: Así como en tiempos pretéritos la complejidad de las relaciones sociales requería de una nueva legislación y la modificación en las leyes previas, por lo que era necesario el envío de un nuevo profeta, luego del profeta del Islam, se han dado cambios extraordinarios en la sociedad humana, ¿cómo entonces no suponer que estos cambios extraordinarios no han de requerir una nueva legislación?

En respuesta a esta objeción decimos que así como lo expresamos anteriormente, quien determina y discierne sobre la necesidad de enviar una legislación apropiada de acuerdo a los cambios sociales que tienen lugar no es el hombre común con su limitado discernimiento, pues no tiene una comprensión profunda de las razones y las causas de las normas y leyes divinas. Por la perpetuidad del Islam y el sello de la profecía del noble profeta (BPD) podemos comprender que no hay necesidad de un cambio en los fundamentos de la legislación islámica.

Por supuesto, nosotros no negamos que algunos fenómenos sociales nuevos requieren una legislación nueva, pero en la jurisprudencia islámica han sido previstos principios y fundamentos en base a los cuales poder sancionar estas leyes y normas para estas cuestiones nuevas, de modo que las autoridades apropiadas puedan sancionarlas. El detalle de estos asuntos, se trata en la jurisprudencia islámica con respecto a los alcances del poder del gobierno islámico (del Imam infalible o de la autoridad del sabio jurista).

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com  Fundación Cultural Oriente

 

[1] Lección 29 de este mismo libro.

[2] Biharul Anuar, tomo 37, pág. 254-289; Sahih al Bujari, tomo 3, pág. 58; Sahihul Muslim, tomo 2, pág. 323; Sunan ibn Maya, tomo 1, pág. 28; Mustadrak Hakim, tomo 3, pág. 109; Musnad ibn Hanbal, tomo 1, pág. 331 y tomo 2, pág. 369,437.

[3] Uasailu Shia, tomo 1, pág. 15; Jisal, tomo 1, pág. 487.

[4] Uasailu Shia, tomo 18, pág. 555; Man la iahduruhu al faqih, tomo 4, pág. 163; Biharu al Anuar, tomo 22, pág. 531; Kashful Gummah, tomo 1, pág. 21

[5] Nahyul Balagah, sermón 1, sermón 69, 83,87, 129, 168, 193,23.

[6] Lección veintinueve de este mismo libro.

Palabras claves
La culminación de la profecía,Enseñanza islámica,Doctrina Islámica,Sharia,Profeta del Islam,sello de profetas
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La culminación de la profecía - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (126.93 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Thu, 7 Sep 2023 - 08:02
By admin , 27 August 2023

La universalidad y la eternidad del Islam - Enseñanza de la Doctrina Islámica

Enseñanza de la Doctrina Islámica

La universalidad y la eternidad del Islam

Por Aiatollah M. T. Misbah

Introducción

Vimos que la fe en todos los profetas y la aceptación de todos sus mensajes es algo necesario[1] y la negación de un profeta o la negación de alguna de sus normas o mensajes equivale a la negación del Señorío legal divino y se asemeja a la incredulidad de Iblís.

Por lo tanto, luego de demostrarse la veracidad y condición milagrosa del mensaje del profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia Purificada, es necesaria la fe en el propio profeta, la fe en todos los versículos que descendieron y en todas las normas y las leyes que trajera de parte de Dios Altísimo.

Pero tener fe en cada profeta y su libro celestial no implica la necesidad de actuar de acuerdo a su legislación (shari’a), tal como los musulmanes poseen fe en todos los grandes profetas, la paz sea con ellos, y en todos los libros celestiales, pero no pueden ni deben actuar de acuerdo a las legislaciones anteriores. También se señaló anteriormente que las obligaciones prácticas de cada comunidad (Ummah) son las de actuar de acuerdo a la legislación de su propio profeta[2]. Por lo tanto, la necesidad de actuar de toda la gente de acuerdo a las normas del Islam se confirma cuando queda demostrado que el mensaje del profeta no se circunscribe a un pueblo en especial (como los árabes) y también que no haya sido enviado ningún otro profeta después de él que abrogue su legislación. Dicho de otro modo, el Islam es una religión o sistema de vida (din) universal y eterno.

Por ello, es necesario tratar este asunto: ¿acaso el mensaje del profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia Purificada, es universal y eterno, o es específico de un pueblo determinado o un tiempo delimitado?

Está claro que este tema no puede tratarse con un método puramente racional, sino que hay que emplear el método de investigación en las ciencias transmitidas de la tradición y en la historia, es decir se debe apoyar en documentos correctamente acreditados.

Quien haya demostrado la veracidad del Noble Corán , la profecía y la infalibilidad del profeta, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia Purificada, hallará que no existirá una documentación más autorizada que el Libro revelado y la tradición profética (sunna).

La universalidad del Islam

La universalidad de la religión del Islam y su no circunscripción a un pueblo y región determinada es una de los principios aceptados necesariamente en esta religión divina (por todos los musulmanes de modo claro sin necesidad de una argumentación profunda), e incluso quienes no creen en él, saben que la invitación del Islam fue universal y no se limita a una región geográfica especial.

Además de estos abundantes testimonios históricos acerca de las cartas que el profeta enviara a los líderes de los países circundantes, como el César de Roma (Oriental o Bizancio), el rey de Persia, a los gobernantes de Egipto, Etiopía, Siria y a los jefes de las distintas tribus árabes, etc., y los mensajeros especiales que enviara a cada uno de ellos a los que invitó a aceptar el Islam y quienes advirtió de las nefastas consecuencias de la incredulidad y la negativa de la aceptación del Islam[3]

Si el Islam no fuese universal, el profeta no hubiese extendido estas invitaciones públicas y el resto de las naciones se hubiesen escudado en ello para oponerse.

Por lo tanto, no se puede separar entre la fe en la veracidad del Islam y la necesidad de actuar de acuerdo a esta legislación divina, y en consecuencia, no se puede exceptuar a nadie con respecto al cumplimiento práctico de la legislación divina. (Lo cual no implica una imposición de la religión por la fuerza como tanto se pregona en forma ignorante. N.T).

Las pruebas coránicas para la universalidad del Islam

Como ha sido señalado, la mejor prueba y el más fiable documento para demostrar este tipo de asuntos es el Noble Corán cuya veracidad y validez fue aclarada en las lecciones anteriores. Quien recorra de un modo general este libro divino encontrará con total claridad que su invitación es pública y universal y no se limita a pueblo, raza o lengua en particular.

Por ejemplo, en muchos versículos se dirige a toda la gente y dice: “¡Oh seres humanos!”, “¡Oh hombres!”[4], ¡Oh hijos de Adán! [5]. Su guía abarca a todos los hombres. An-Nâs: los hombres[6] y a todos los mundos: al ‘âlamin[7] .

También en numerosos versículos afirma que el mensaje del profeta es para todos los hombres[8], y todos los mundos[9] . Se enfatizó también que su invitación se extiende a todo aquel que la oiga[10], y por otra parte, también se dirige a los partidarios de otras religiones como Ahlul Kitâb, la Gente del Libro[11] (Cristianos, judíos, Zoroastrianos y Sabeos), y afirmó su carácter de destinatarios del mensaje profético (BPD). Fundamentalmente el objetivo del descenso del Noble Corán se lo considera un triunfo sobre el resto de las religiones[12] .

Considerando estos versículos no queda ninguna duda u objeción con respecto al carácter universal de la invitación del Noble Corán y la santa religión del Islam.

La eternidad del Islam

Al emplear términos generales en los versículos citados como: “Hijos de Adán”; “hombres”, “mundos”, o al dirigirse a pueblos no árabes y a los seguidores de las otras religiones como la gente del Libro, prueban la generalidad o universalidad del Islam, del mismo modo con la alusión general al tiempo, no lo limita ni lo determina (circunscribiéndolo a una época específica). Especialmente el versículo que afirma: …para hacerlo prevalecer (al Islam) sobre toda otra religión (o sistema de vida)[13], no deja lugar a ninguna duda. También se puede referir al versículo 42 del capítulo 41 donde se argumenta que: Y ciertamente es una escritura excelente, no le alcanza la falsedad por delante y no por detrás, ha descendido de parte del Sapientísimo, el Alabado, que alude a que el Noble Corán jamás perderá su veracidad y credibilidad. También las pruebas de la condición de último profeta del profeta del Islam, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia, (que veremos en otra lección) dejan sin efecto cualquier posibilidad de que esta religión divina pueda ser abrogada por medio de otro profeta u otra legislación. Además, existen una cantidad de tradiciones proféticas que aluden a esta condición (de permanencia). Por ejemplo: “Lo lícito de Muhammad es lícito hasta el día del Juicio y lo prohibido por él es prohibido hasta el día del Juicio”[14].

Por otra parte, la eternidad del Islam como su universalidad es una de las cuestiones necesarias de esta religión divina y no precisa una prueba agregada a las propias sobre la veracidad del Islam.

La respuesta a algunas dudas

Los enemigos del Islam que cesan en sus esfuerzos por evitar que se expanda esta religión divina, convinieron en desparramar dudas como que la religión islámica solo vino para la gente de arabia, no para el resto de los pueblos.

Para ello, se refirieron a los versículos que ordenan al más noble profeta, la bendición y la paz de Dios sean con él y con su Descendencia Purificada, a guiar a sus parientes cercanos o a la gente de la Meca y alrededores[15] , y también el versículo 69 del capítulo quinto, luego de señalar a los judíos, sabeos y cristianos, considera el criterio de la felicidad a la fe y a las bellas acciones y no incluye a la aceptación de la religión del Islam. También en la jurisprudencia islámica la Gente del Libro no es equiparada a los incrédulos sino que con el pago del tributo (Yizia, en lugar del Jums y el Zakat que son otros impuestos que solo los musulmanes deben abonar), se les garantiza la seguridad bajo la protección del gobierno islámico, pudiendo actuar de acuerdo a sus propias leyes religiosas lo que implica un reconocimiento oficial de esas religiones.

En respuesta debemos decir que los versículos en los que el profeta es ordenado a invitar a sus parientes cercanos y a la gente de la Meca se refieren a un estadio de la invitación que comienza con sus parientes y luego se extiende al resto de la gente de la Meca y alrededores para concluirá abarcando a todo el mundo. Estos versículos no se pueden tomar como especificadores de aquellos más generales que consideran al mensaje profético como universal, puesto que además que el tono de estos versículos niegan tal especificación, ella implicaría la especificación por aquello que es más general lo que en lenguaje lógico es desconcertante e inaceptable.

Con respecto al versículo de la sura quinta lo que está expresando es que no basta con adherir a tal o cual religión, sino que lo que constituye un criterio de felicidad son la fe verdadera y el cumplimiento de las obligaciones que Dios dispuso para Sus siervos y de acuerdo a las pruebas que demuestran el carácter universal e imperecedero del Islam, la obligación de todos los hombres luego del surgimiento del profeta del Islam es el actuar de acuerdo a las leyes y normas de esta religión.

Con respecto a la distinción que el Islam realiza en relación a la llamada Gente del libro en contraste con los incrédulos no significa que ellos estén exentos de tener que aceptar el Islam y actuar de acuerdo a sus leyes, sino que es una benevolencia mundanal que le fuera concedida de acuerdo a beneficios. De acuerdo a la shi’a, esa benevolencia es provisoria hasta el surgimiento de la autoridad de la Época (el Imam al Mahdi), que Dios apresure su llegada, se anunciará el juicio definitivo con respecto a ellos y se actuará con ellos de la misma manera que con el resto de los incrédulos. (La gran mayoría aceptará al Islam mediante la guía del propio Jesús, la paz sea con él. N.T.)Este tema se puede deducir del versículo que afirma que el Islam prevalecerá sobre toda otro religión (o sistema de vida).

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

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[1] Lección 29 de este mismo libro.

[2] Idem.

[3] Las cartas del noble profeta,( BPD) han sido registradas en los libros acreditados de historia y el conjunto de ellas fue publicada como un libro independiente con el nombre de Makatibur-Rasul, Cartas del Mensajero, en idioma árabe.

[4] Sagrado Corán: cap. 2:21; cap. 4:1 y 174;cap .35:15.

[5] Idem: cap. 7:26,27, 28,31 ,35; 36:60.

[6] Idem: cap. 2:185,187; 3:138; 14:1,52; 45:20; 39:41; 16: 44;18: 54; 59: 21.

[7] Idem: cap. 6: 90; 12: 1-4; 38: 87; 81: 27; 68: 52.

[8] Idem: 4:79; 22: 49; 34: 28.

[9] Idem: cap: 21: 107; 25: 1.

[10] Idem: cap. 6: 19.

[11] Idem: cap. 3: 65,70,71,98,99,110; cap. 5: 15,19.

[12] Idem: cap. 9:3; 48:38; 38: 9.

[13] Idem: cap. 9: 33; 48: 38; 38: 9.

[14] Usulu al-Kaafi, tomo 1, pág. 57; tomo 2, pag 17. Bihar: tomo 2, pág. 260, tomo 24, pág. 288. Uasailush-Shia, tomo 18, pág. 124.

[15] Noble Corán: cap. 26: 214; 6: 92; 42: 7; 32:3; 28: 46; 36: 5 y 6.

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La universalidad del Islam,la eternidad del Islam,Profecia,profetas,Islam,Coran
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La universalidad y la eternidad del Islam - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (156.06 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Sun, 27 Aug 2023 - 10:57
By admin , 19 August 2023

El resguardo del Corán con respecto a las alteraciones - Enseñanza de la Doctrina Islámica

Enseñanza de la Doctrina Islámica

El resguardo del Corán con respecto a las alteraciones

Por Aiatollah M. T. Misbah

Introducción

Como hemos señalado anteriormente la razón para la necesidad de la profecía implica que los mensajes divinos lleguen a los seres humanos de modo sano, sin injerencias, para que puedan beneficiarse de él y transitar el camino de la felicidad de este mundo y el otro.

Por lo tanto, el resguardo del Sagrado Corán hasta ser difundido a la gente como cualquier otro libro no tiene objeción, pero como sabemos, el resto de los libros celestiales luego de que quedaron a disposición de la gente fueron objeto - en mayor o menor medida - de alteraciones y modificaciones, o luego de un tiempo, fueron dejados en el olvido como el libro de Noé del cual no se tiene rastros hoy en día, o lo mismo, el libro de Abraham, la paz sea con ambos. Los libros del profeta Moisés o del profeta Jesús, la paz sea con ambos, no se encuentran en su forma original. Teniendo en cuenta este tema se plantea esta pregunta y es que: ¿Cómo sabemos que lo que hoy en día tenemos en nuestras manos como el último libro revelado es el mismo libro que descendió sobre el profeta Muhammad, la bendición de Dios sea con él y con su Descendencia, y no posee ninguna alteración o cambio y no se le agregó ni se le omitió nada?

Por supuesto quienes tengan un poco de conocimiento de la historia del Islam y de los musulmanes sabrán de la importancia que el Noble Mensajero y sus sucesores infalibles, la bendición de Dios sea sobre todos ellos, le otorgaron a la escritura y la preservación de los versículos coránicos, y también la importancia que los musulmanes dieron a memorizar los versículos coránicos, de modo que tan solo en una batalla, el número de mártires que habían memorizado el Corán alcanzó el número de setenta personas. Además, quien sepa de la transmisión sucesiva y reiterada del Corán a lo largo de catorce siglos y la importancia otorgada al conteo de los versículos, las palabras, las letras y todo lo que tuviese que ver con ellas, no otorgará la menor posibilidad de tergiversación en este noble libro. Pero dejando de lado estas indicaciones evidentes de la historia, se puede demostrar la pureza e integridad del Noble Corán con un argumento compuesto de una prueba racional y otra de tradición (naqli). Es decir, primero se puede demostrar por medio racional que no se ha agregado nada al Sagrado Corán y luego de demostrarse que el Corán existente proviene de parte de Dios Altísimo, basándose en sus versículos, se puede deducir que no se ha omitido nada de él.

La exención de todo agregado en el Corán

El hecho de que el Corán no haya sufrido ningún agregado es algo aceptado por todos los musulmanes, más aún es aceptado por todos los entendidos en el mundo. No ha sucedido nada que pueda suponer que se haya agregado algo al Corán y no ha sido presentado ningún documento que brinde la posibilidad de tal cuestión. De todas maneras se puede rechazar el agregado de algo al Corán por vía racional del siguiente modo:

Si se supone que se ha agregado algo con sentido al Corán significa que traer algo como el Sagrado Corán ha sido posible y una hipótesis semejante no corresponde con el carácter milagroso del Corán y la impotencia de los seres humanos para crear algo semejante. Y si se supone que tan solo una palabra o un pequeño versículo como “verdinegros” (55:64) fue agregado, el resultado es que el orden en la exposición fue alterado y fue extraído de su forma milagrosa original y entonces será posible imitarlo y crear algo semejante a él, puesto que el orden milagroso de los términos coránicos depende también de la elección de las palabras y las letras y con la modificación perdería su carácter milagroso.

Por lo tanto, por la misma razón que fue demostrado el milagro del Corán, también queda demostrada su inmunidad. Del mismo modo la omisión de palabras u oraciones que extraerían al Libro Celestial de su milagrosa condición. Pero la negación de la omisión de un capítulo entero de modo que no se pierda el orden de los demás versículos y su pérdida de su orden milagroso requiere de otra prueba racional que expondremos a continuación.

Nada fue omitido del Sagrado Corán

Los grandes sabios islámicos, tanto shi’as como sunnitas, explicaron y enfatizaron que así como nada fue agregado al Sagrado Corán tampoco fue omitido nada de él. Para demostrar esta posición han presentando abundantes argumentos, pero desgraciadamente debido a la transmisión de algunos dichos implantados en los libros de hadices de ambas escuelas (shi’a y sunna) y la interpretación errada de algunas tradiciones correctas[1], algunos concedieron la posibilidad de omisiones y otros las consideraron como ciertas.

Pero, además de la existencia de signos históricos categóricos a favor de la inmunidad del Noble Corán con respecto a cualquier tipo de tergiversación, tanto de agregados como de omisiones, y además de que la omisión provocaría la pérdida del orden y armonía milagrosa (que como vimos se refuta por el carácter milagroso del Corán), esta evidencia se puede utilizar como prueba de la imposibilidad de la omisión de un capítulo completo también.

Es decir, luego de que fuera demostrado que todo el Corán existente es la palabra de Dios y nada le fue agregado, sus propios versículos pueden tomarse como pruebas de transmisión y de autoridad más sólidas. Uno de los temas que podemos extraer de los versículos coránicos es que Dios Altísimo garantizó la inmunidad de este libro con respecto a todo tipo de tergiversación al contrario de los demás libros celestiales cuya custodia había sido confiada a los hombres[2]. (Puesto que además su vigencia era provisoria, no definitiva como el caso de la última revelación para el último período de la humanidad sobre la tierra. N.T.).

Este tema se puede deducir del capítulo quince, versículo 9, que dice: “Ciertamente nosotros hemos hecho descender el recuerdo y ciertamente somos sus custodios”.

Esta bendito versículo está compuesto de dos oraciones, en la primera oración: Ciertamente nosotros hemos hecho descender el recuerdo, enfatiza que el Sagrado Corán proviene de Dios Altísimo y en el momento del descenso no estuvo sujeto a ninguna intromisión y en la segunda oración afirma: Y ciertamente nosotros lo custodiamos, mediante el empleo reiterado de las partículas enfáticas y la forma sintáctica que denota continuidad , queda garantizada la custodia permanente del Corán con respecto a cualquier tergiversación.

Puede objetarse que este versículo si bien denota también que nada ha sido agregado al Corán, argumentar mediante él para negar este tipo de tergiversación, es un forma de razonamiento circular o tautológico, porque la suposición de que algo haya sido aumentado al Corán abarca (en principio) también a este mismo versículo (de modo que pueda él mismo haber sido agregado), y mostrar con él la falsedad de ese supuesto no es correcto. Por ello, hemos mostrado la falsedad del supuesto mediante el argumento del carácter milagroso del Corán y luego mediante este noble versículo demostramos también su inmunidad con respecto al sufrimiento de la omisión de un versículo o un capítulo independiente (de modo que no pueda alterar el orden y su carácter milagroso). De este modo, quedó demostrada la inmunidad del Noble Corán con respecto a toda alteración en cuanto a agregados u omisiones. Con una exposición que combina argumentos racionales y criterio de transmisión de tradición o autoridad del contenido coránico. (El criterio de autoridad o de transmisión, sea de versículos coránicos o tradiciones proféticas o de los Imames en el Islam está basada a su vez en criterios racionales. Una vez demostrada racionalmente la veracidad del Noble Corán y de la profecía del profeta o la autoridad inmaculada de los Imames y una vez demostrada la veracidad de la transmisión de una tradición realmente perteneciente a ellos, entonces se citan los contenidos del Corán o las tradiciones basados en su autoridad. N.T.)

Al final, es necesario señalar que el significado de la inmunidad del Noble Corán de toda alteración, no es que cualquier libro con el nombre del Corán esté completo y exento de todo error en su escritura o en su recitación o que no exista ningún tipo posibilidad de exégesis equivocada o alteración en el significado (tahrif ma’nawi) sobre él. O que los versículos y capítulos estén ordenados por orden de revelación, sino que lo que decimos es que el Noble Corán permanece de tal manera entre los hombres que quienes buscan la verdad cuentan con la posibilidad de acceder a todos los versículos tal como fueran revelados. Por lo tanto, el que algunos ejemplares (impresos) contengan errores o diferencias en las formas de recitación o el orden de los versículos, capítulos contrarios al orden del descenso revelado o errores en la exégesis o tipos de exégesis conjeturales (sin base racional y científica), no se contradice con el concepto de inmunidad y pureza del Sagrado Corán con respecto al tipo de alteraciones que hemos analizado.

 

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

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[1] Como las tradiciones que interpretan algunos versículos y enumeran algunos de sus ejemplos para refutar a las exégesis equivocadas y otras tergiversaciones en el significado de algunos términos. Algunos confundieron esos ejemplos con partes que creyeron pertenecientes al propio versículo y entonces admitieron la posibilidad de que se hubieran omitido, cuando en realidad eran citas de ejemplos a modo de aclaración, no partes de los versículos.

[2] Como afirma el versículo 44 del capítulo 5acerca de los sabios judíos y cristianos…por lo que custodiaron del libro de Dios y eran testigos de ello.

Palabras claves
El resguardo del Corán,alteraciones del Coran,inmunidad del Coran
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El resguardo del Corán con respecto a las alteraciones - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (126.61 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Corán-Hadiz-Dichos
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Sat, 19 Aug 2023 - 10:04
By admin , 5 August 2023

El Profeta del Islam y la prueba de su profecía

Enseñanza de la Doctrina Islámica

El Profeta del Islam y La prueba de su profecía

Por Aiatollah M. T. Misbah

Introducción

Decenas de miles de profetas fueron enviados a lo largo de la historia y en todos los rincones del planeta y ejercieron su destacado rol en la guía y educación de los seres humanos dejando efectos extraordinarios en la humanidad. Cada uno guió a un grupo de hombres de acuerdo a creencias correctas y elevados valores y tuvieron efecto indirecto en los demás. Algunos de estos profetas tuvieron éxito en construir una sociedad monoteísta y justa, desempeñando el liderazgo de las mismas.

Entre ellos, los profetas, Noé, Abraham, Moisés, Jesús, la paz sea con ellos, trajeron libros que contienen leyes, normas individuales y sociales, obligaciones morales y legales acordes con las condiciones de su época. Pero estos libros con el paso del tiempo, o desaparecieron o sufrieron tergiversaciones en su letra o significado, y como resultado devinieron en unas leyes celestiales deformadas. Así como la Torah (Pentateuco) de Moisés, la paz sea con él, sufrió muchas alteraciones, también el Evangelio de Jesús, las sufrió, al punto de no quedar rastro del propio Evangelio original emanado del propio Jesús, sino que los Evangelios (llamados canónicos), son en realidad escritos de quienes fueron considerados sus seguidores que fueron reunidos (tras su ida de este mundo) y reunidos en unos libros denominados santos.

Toda persona que mire sin prejuicios a las dos alianzas, la antigua y la nueva (el Pentateuco y los Evangelios), verá que ninguna de ambas alianzas son en realidad, los libros revelados a Moisés y a Jesús, la paz sea con ellos. En el caso de la Torah, además de que Dios es presentado con forma humana (el refugio es en Dios contra esa falsedad), que no sabe muchas cosas[1], y muchas veces se arrepiente de sus acciones[2], pelea con uno de sus siervos (el profeta Jacobo, la paz sea con él) y no lo puede vencer. Finalmente le suplica que le quite las manos de encima para que le gente no vea a su Dios en esas condiciones[3]. Además califica ofensivamente a muchos de los profetas, como cuando (el refugio es en Dios), le adjudica adulterio al profeta David, la paz sea con él[4]. Al profeta Lot, la paz sea con él, le atribuye pecados como el embriagarse y el incesto[5] . Además de todo esto, se describe la muerte del profeta Moisés, la paz sea con él, cómo y dónde murió, o sea de quien se supone que es quien recibe la revelación del Pentateuco[6].

¡¿Acaso este solo punto no es suficiente para que reconozcamos que este libro no pertenece a Moisés, la paz sea con él?!

Con respecto al Evangelio, las alteraciones son aún peor que las de la Torah, porque, en primer lugar, no queda nada del libro que descendiera sobre el profeta Jesús, la paz sea con él, y los mismos cristianos no pretenden tampoco sostener semejante cosa, es decir, que los evangelios existentes sean aquél que descendió sobre el profeta Jesús, la paz sea con él, sino que el contenido de los evangelios es un informe atribuido a algunos de sus seguidores.

Además de permitir el consumo de alcohol, sostiene que fue producido a modo de milagro por parte de Jesús, la paz sea con él[7].

En una palabra, los libros revelados a estos dos grandes profetas fueron tergiversados y no pueden ejercer su influencia en guiar a los seres humanos.

Con respecto a por qué y de qué manera tuvieron lugar estas tergiversaciones, tiene sus explicaciones muy extensas y detalladas cuyo lugar no es el de este presente escrito[8].

En el sexto siglo después del nacimiento de Jesús, la paz sea con él, mientras todo a lo largo del mundo reinaba un gran oscurantismo, ignorancia, opresión y las llamas de la guía divina en todas partes se encontraban en extinción, Dios Altísimo, hizo surgir al último y superior de Sus profetas, en la más oscuras y decadentes sociedades de esos días para que los rayos de la revelación alumbren el camino de todos los hombres para siempre. El Libro de Dios, eterno y libre de alteraciones y abrogaciones se puso al alcance de los seres humanos para enseñarle los conocimientos verdaderos, la sabiduría celestial, las juicios y leyes divinas y guiar a todos los hombres hacia la felicidad en este mundo y en el otro[9].

El Príncipe de los Creyentes, la paz sea con él, en algunas de sus palabras, comentando el estado del mundo en momentos del surgimiento del profeta del Islam, la bendición de Dios sea con él y con su Descendencia, dijo:

“Dios Altísimo, escogió al noble profeta para su misión en un momento en que había transcurrido mucho tiempo desde el último envío de los profetas anteriores. Los pueblos estaban sumidos en un profundo y largo sueño; las llamas de la sedición y los disturbios se propagaban en todo el mundo; las relaciones y vínculos se rompían y la guerra se expandía; la oscuridad de la ignorancia y los pecados cubría a los hombres y el engaño y la hipocresía eran manifiestas; las hojas del árbol de la vida humana se amarillaban y no había esperanza de que pudiera volver a ofrecer frutos; las aguas se hundían (se producían frecuentes sequías); las antorchas de la guía se enfriaban y apagaban; flameaban las banderas del extravío y la humillación; la desgracia y la bajeza invadían a los hombres y mostraban la fealdad de sus rostros. Esta corrupción y oscuridad no provocaba otra cosa más que sediciones, disturbios y la gente no encontraba otro refugio contra la inseguridad y el miedo reinante más que su espada sedienta de sangre”. [10]

Desde la época que surgió el profeta del Islam, la paz sea con él, el tema más importante para los buscadores de la verdad (luego del conocimiento de Dios), era la investigación acerca de la profecía, la misión de este nuevo profeta y la veracidad de la religión santa del Islam. Con la demostración de estas verdades que iba acompañada de la confirmación de la veracidad del Sagrado Corán y su avalada condición de ser el único libro celestial existente en manos de los seres humanos, protegido de toda desviación y transformación futura, se garantizaba el camino para conocer y demostrar el resto de las creencias correctas y explicar el sistema de valores y las obligaciones morales de todos los hombres hasta el fin del mundo y se obtenía la llave para solucionar el resto de los asuntos de la cosmovisión y la ideología.

La demostración del mensaje del Profeta

En la lección veintiocho y veintisiete se dijo que la profecía de los profetas se puede demostrar mediante tres vías: una a través de la vía del conocimiento de su naturaleza y carácter en el contexto de su vida. La segunda vía son las profecías acerca de su persona de parte de los profetas anteriores y la tercer vía son los milagros que efectúa.

Con respecto al profeta del Islam, la bendición de Dios sea con él y con su Descendencia, existían las tres vías: los habitantes de la Meca habían convivido con el profeta durante cuarenta años y vieron de cerca su honorable manera de vivir en donde no se encuentra ni el más mínimo punto de oscuridad. Hasta tal punto conocían su veracidad y lo correcto de su comportamiento que le apodaron “el confiable” y naturalmente no esperaban que dijese una mentira o tuviera una falsa pretensión.

Por otra parte, los profetas anteriores anunciaron la venida del profeta del Islam[11] y grupos de la llamada Gente del Libro (Judíos y Cristianos) esperaban su aparición y tenían señales claras de su persona[12]. Incluso le decían a los idólatras árabes que entre los descendientes del profeta Ismael, la paz sea con él (que constituían una de las tribus árabes) surgirá un mensajero que confirmaría a las religiones y a los profetas anteriores[13]. Algunos de los sabios judíos y cristianos basándose en esos mismos dichos de los profetas anteriores aceptaron el Islam[14], pero otros por motivos egoístas y satánicos se negaron a hacerlo.

El Sagrado Corán, refiriéndose a este tema dice: ¿Acaso no era un signo para ellos, que lo conociesen los sabios de los Hijos de Israel? (26: 197).

El conocimiento del profeta del Islam, la bendición de Dios sea con él y con su Descendencia, por parte de los sabios de los Hijos de Israel y por medio de los dichos y referencias acerca de su persona por parte de los profetas anteriores, así como constituye una prueba clara de la rectitud de su mensaje, también, lo era para todos los seguidores del judaísmo y el cristianismo. Era una prueba aceptable para la veracidad de los profetas que habían dado la noticia o profecía sobre el nuevo profeta y también para la veracidad del profeta del Islam, la paz sea con él. También para los demás (no solo para judíos o cristianos) que veían con sus propios ojos y podían juzgar con sus propios intelectos la correspondencia entre aquellas profecías y las características del profeta.

Es sorprendente que en la misma Torah y Evangelios que han sido alterados, a pesar de todo el esfuerzo para erradicar este tipo de anunciados (acerca del profeta del Islam), se encuentran alusiones que son una prueba para quienes buscan conocer la verdad, tal como muchos de los sabios judíos y cristianos con estos atributos, valiéndose de estas mismas alusiones aceptaron el Islam[15]. De la misma manera, del Noble Profeta, la bendición y la paz sean con él y con su Descendencia, tuvieron lugar numerosísimos milagros que fueron registrados en los libros de historia y de recopilaciones de tradiciones proféticas (Hadices) y la transmisión de muchos de ellos procede de numerosas fuentes independientes y veraces (Mutawâtir[16]).

Pero, la ayuda de Dios en cuanto a la presentación del último profeta y su eterna religión requería que, además de los milagros que constituían una prueba categórica para los contemporáneos mientras que los demás debían conocerlas por medio de la transmisión, le diese un milagro eterno que sea una evidencia categórica para todo el mundo y para todas las épocas y éste es el Sagrado Corán. Por ello en las lecciones sucesivas nos referiremos al carácter milagroso de este glorioso libro.

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

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[1] Pentateuco. Êxodo: cap. 3:8-12.

[2] Idem: Êxodo: cap6:6.

[3] Idem: cap.22: 24-32.

[4] Idem: Libro dos, Samuel, cap.11.

[5] Idem: cap. 19:30-38.

[6] Idem: Êxodo: 24.

[7] Evangelio de Juan. Cap. 2.

[8] Itharul haqq, Rahmatullah Hindi; Al Huda ila dini al-Mustafa, ‘Allamah Balaagi y Rahe Sa’adat, de ‘Allamah Sha’raani.

[9] Cap. 62:2 y 3.

[10] Nahyul Balagah (Las Cimas de la Elocuencia), Sermón 187.

[11] Sagrado Corán: 62: 67.

[12] Idem: 7: 157; 2: 146; 6:20.

[13] Sagrado Corán: 2:89.

[14] Idem: 5: 83; 7: 10.

[15] Se pueden mencionar los libros escritos por personalidades eruditas del judaísmo en Irán, como Mirza Muhammad Ridâ, uno de los grandes sabios judíos de Teherán, autor del libro: Testimonios para rechazar el judaísmo (después de las profecías de Jesús y Muhammad, con ellos sea la bendición y la paz); Hayy Baba Qazuini, de los sabios judíos de Iazd, autor del libro La muestra de las evidencias para el rechazo del judaísmo (post, Jesús y Muhammad, BPD) y el profesor Abdul Ahad Dawud, un ex obispo cristiano, autor del libro Muhammad en la Biblia, traducido al español y editado por la Mezquita At-Tauhid.

[16] Bihar al Anuar: T 17: pág. 225 hasta el final del tomo 18 y muchos otros libros autorizados de historia y recopilación de tradiciones proféticas.

Palabras claves
Profeta del Islam,Coran,Tora,Evangelio,Noé,Abraham,Moisés, Jesús
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El Profeta del Islam y la prueba de su profecía - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (153.73 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Religión-Ética
Corán-Hadiz-Dichos
Publicado
Sat, 5 Aug 2023 - 09:29
By admin , 1 August 2023

La gente y los profetas - Enseñanza de la Doctrina Islámica

Enseñanza de la Doctrina Islámica

La gente y los profetas

Por Aiatollah M. T. Misbah

Introducción

Cuando el sagrado Corán recuerda a los profetas anteriores y explica algunos de los aspectos de sus vidas ejemplares y llenas de bendiciones, limpia las impurezas de las alteraciones intencionales o sin intención de las iluminadas páginas de sus historias, concediendo mucha importancia al análisis de las reacciones de sus comunidades frente a ellos. Por una parte narra las reacciones de la gente y explica las razones y factores que incidieron en sus diferencias con los profetas (aquellos que las tuvieron). Por otra parte, explica las posiciones de la gente frente a los profetas de Dios y las razones y factores de sus diferencias. Además muestra las formas y métodos de la guía, la educación profética y sus luchas contra los agentes de la incredulidad, la idolatría y los desvíos. También hace referencia a las leyes divinas en la administración de las sociedades, especialmente desde el punto de vista de la relación recíproca entre la gente y los profetas, lo cual contiene puntos muy ilustrativos y pedagógicos.

Estos temas, si bien no poseen una relación directa con las creencias y la teología, gozan de una extraordinaria relevancia, tanto por su característica esclarecedora acerca de los asuntos de la profecía, como por apartar muchas ambigüedades y por su importancia para educar y edificar a los hombres, extrayendo consejos y lecciones de los destacados acontecimientos históricos. Por ello, en esta lección aludiremos a aquellos de mayor importancia.

La reacción de la gente ante los profetas

Cuando surgieron los profetas e invitaron a la gente a adorar a Dios Único[1], a obedecer Sus órdenes, abandonar el culto a los ídolos, a los falsos objetos de adoración, a evitar a los demonios, a los tiranos, a abandonar la opresión y la corrupción, los pecados y las acciones viles, generalmente se enfrentaron con la negación y oposición de la gente[2]. Especialmente los jefes y ricos de sus sociedades que estaban embriagados en la lujuria y los placeres mundanales[3], orgullosos con sus bienes, su status o sus conocimientos y ciencias[4]. Se enfrentaban con los profetas de la forma más dura y arrastraban consigo a muchos sectores de la sociedad evitándoles seguir el camino de la verdad. De a poco, un pequeño grupo que por lo general eran de los oprimidos y pobres de la sociedad, creían en los profetas[5]. Era raro que se pudiese formar una sociedad sobre la base de una creencia correcta, basada en la justicia, en la ecuanimidad y obediencia a Dios y a los profetas, como la que se formó en tiempos del profeta Salomón, la paz sea con él, por ejemplo. A pesar de que algunas de las enseñanzas de los profetas gradualmente fueron influyendo y conformándola cultura de las sociedades y se expandía a otras sociedades que las tomaban para sí, a veces se las consideraba como invenciones de los líderes de las sociedades incrédulas. Tal como vemos que muchas de las normas de los sistemas legales en el mundo fueron extraídas de las enseñanzas y jurisprudencias celestiales. Fueron y son tomadas sin citar sus fuentes, a título de pensamientos e ideas propias.

Las causas y motivaciones para enfrentarse a los profetas

La oposición a los profetas, la paz sea con ellos, además de la motivación general de una vida libre de limitaciones y responsabilidades y seguir las pasiones del alma[6], ha tenido otras causas y motivaciones como por ejemplo, el egoísmo, la arrogancia y un falso sentido de superioridad (autoengrandecimiento) que se manifestaba (y manifiesta. N.T.), más entre los llamados nobles, dotados y ricos[7]. Otros fanatismos y ataduras a tradiciones de los ancestros, eran valores equivocados que existían entre las distintas sociedades[8]. De la misma manera el cuidado de las fuentes económicas y las posiciones sociales, era una motivación muy poderosa para los ricos, los gobernantes y la gente culta e instruida[9]. Por otra parte, la ignorancia y la inconsciencia de las masas era un gran factor para ser engañados por los dirigentes de la incredulidad y hacerlas seguir a las grandes personalidades y a la mayoría. De esta manera de acuerdo con sus imaginaciones y prejuicios contentaban a sus corazones y se apartaban de la fe en la doctrina profética que no tenía sino pocos seguidores y encima entre aquellos que en su mayoría no tenían una buena posición en sus sociedades y eran rechazados por parte de las personas influyentes, de alto rango y por la mayoría. Además no hay que descuidar el hecho de la presión que ejercían la casta gobernante y prepotente[10].

Los métodos para enfrentar a los profetas

Los opositores a los profetas para impedir el desarrollo de la misión de éstos recurrieron a distintos métodos:

1- La humillación y la burla.

Primero, un grupo de esforzó por destruir la personalidad de los profetas mediante el menoscabo, la burla, los insultos y las humillaciones para que el resto de la gente no se sienta atraído hacia ellos.

2- La mentira y las calificaciones vanas.

Luego, recurrieron a la mentira, a inventos y a adjudicarles bajezas como estupidez (por juntarse con gente pobre, esclavos y de baja condición social en vez de gozar de los privilegios con que pretendían inútilmente sobornarlos para que concluyan misiones), o locura[11]. Cuando hacían milagros los calumniaban con el mote de magos, hechiceros o ilusionistas[12]. A los mensajes divinos los denominaban leyendas, fábulas o mitos[13] .

3- Disputas y argumentos falaces.

Los enviados de Dios dialogaban y discutían con sabiduría y argumentos racionales o polemizaban de la mejor manera o exhortaban a la gente con recomendaciones morales y les advertían con respecto a las consecuencias de la incredulidad, la idolatría o la rebeldía. Exponían los beneficios del monoteísmo y la promesa de la felicidad en este mundo y en el otro a los creyentes y virtuosos. Mientras que los jefes de la incredulidad prohibían a la gente que escuchasen a los profetas y luego les respondían con una lógica débil y estúpida esforzándose por engañar a las masas con palabras engalanadas[14] para impedir que sigan a los profetas, la paz sea con ellos. Solían apoyarse en las tradiciones de sus antepasados[15], le echaban en cara sus riquezas, sus adelantos materiales y la pobreza y retraso de los seguidores de los profetas que la adjudicaban a lo errado de sus creencias y conductas[16]. Ponían excusas como por qué Dios no había elegido a los ángeles como Sus mensajeros o por qué no envió un ángel con ellos o por qué no elegía a uno de los ricos como mensajero[17]. A veces la obstinación de los incrédulos llegaba al extremo de decir que creerían y se someterían si les era revelado a ellos el mensaje o pudiesen ver a Dios y escuchar Sus palabras sin intermediarios[18] .

4- La amenaza y el soborno

Otro de los métodos que en el Sagrado Corán se menciona de muchas otras naciones es que los profetas de Dios y sus seguidores fueron amenazados con todo tipo de torturas, expulsiones de sus ciudades, destierros, apedreamientos y asesinatos[19].Por otra parte también recurrían al soborno y con tentadoras sumas de dinero y bienes alejaban a la gente de los profetas[20].

5- Violencia y asesinatos

Al final, cuando veían la resistencia, la rectitud y firmeza de parte de los profetas[21], la seriedad y valentía de sus seguidores sinceros y habiendo perdido toda esperanza de que su propaganda pudiese surtir algún efecto recurrían a la ejecución de sus amenazas mediante la violencia al punto de que martirizaron a muchos de los profetas de Dios[22], privando a la sociedad humana de la más grande bendición y dones divinos, los más apropiados y virtuosos líderes sociales.

Algunas tradiciones divinas en la administración de las sociedades

Si bien el objetivo principal del envío de profetas es que los hombres alcancen los conocimientos necesarios para su felicidad en este mundo y en el otro, compensar las limitaciones y errores del intelecto, de la experiencia humana y, en otras palabras, consumar la prueba (Huyyah) categóricamente para los seres humanos (de modo que no tengan excusa ante Dios. Y de parte de Dios estén dadas todas las condiciones para la salvación humana[23].) Pero Dios Altísimo, por Su abundante misericordia y por medio de Su sabia planificación, preparaba especialmente la psicología de la gente para la aceptación de Su invitación como una ayuda para su movimiento progresivo debido a que la mayor causa de la incredulidad, del abandono de Dios y de Sus profetas, es una sensación de autosuficiencia[24]. El olvido de todas las necesidades en todos los sentidos de las criaturas hacía que Dios Sapientísimo preparase las condiciones para que la gente tome conciencia de sus condición contingente y abandone su olvido, arrogancia y su egoísmo. Para ello, Dios creaba dificultades y problemas a fin de que tomaran conciencia de su impotencia y se vuelvan a Él[25]. Pero este agente no tuvo un efecto universal y permanente. Mucha gente, especialmente quienes disponían de mayor cantidad de medios materiales y durante años habían oprimido a los demás y procurado medios para una vida licenciosa y cuyos corazones, de acuerdo al Sagrado Corán, se habían vuelto como las piedras, no tomaban conciencia[26] y permanecían en el sueño del olvido y la distracción, continuando su falso camino. Tampoco las exhortaciones, recomendaciones, amonestaciones y advertencias proféticas le servían de nada. Cuando Dios apartaba las calamidades y problemas y enviaba nuevamente Sus mercedes sobre la gente, ellos decían: estos cambios y alteraciones entre momentos de dificultad o desgracias y momentos de bendiciones y felicidad son inherentes a la vida y también sucedía a nuestros antepasados[27].Tras ello, recomenzaban con la opresión, la acumulación de fortunas y la expansión de sus fuerzas, sin darse cuenta que este mismo incremento de medios era para ellos, una trampa divina para su desgracia en este mundo y en el otro.

De todas maneras, si los seguidores de los profetas alcanzaban desde el punto de vista del poder y el número un límite en el que pudiesen conformar una sociedad independiente, defenderse a sí mismos y luchar contra los enemigos de Dios, se les ordenaba luchar (el yihad)[28]. De esta manera, por medio de ellos, descendía el castigo divino sobre los incrédulos y opresores[29]. De otro modo, si tales condiciones no estaban dadas, los creyentes se apartaban de los incrédulos por orden de los profetas y luego de que ya no quedaban esperanzas de bien ni de arrepentimiento en esta sociedad, descendía el castigo divino por otro medio (que el de la lucha y las recompensas que ello conlleva para quienes la emprenden contra los opresores y enemigos de Dios) sobre esta sociedad[30]. Esta es la ley inalterable de Dios en el gobierno de las sociedades humanas[31].

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com  Fundación Cultural Oriente

 

[1] Sagrado Corán: capítulo 16:36; cap. 21: 25; 41:14; 46:21.

[2] Idem: cap. 14:9; 23:44.

[3] Idem: cap. 34:34.

[4] Idem: cap. 35:83; 28:78; 39:49.

[5] Idem: cap. 10: 27-31 y 40.

[6] Idem: cap. 5:70.

[7] Idem: cap. 40:56 y 7:76.

[8] Idem: cap. 2:170; 5: 104; 7:28; 10:7 8; 21:53; 26:74; 31:21; 43:22 y 23.

[9] Sagrado Corán: cap.: 11: 84-86.

[10] Idem: cap. 14:21; 35:47; 11:27;26:111.

[11] Sagrado Corán: capítulo: 7: vers. 66; cap. 2: vers. 13; cap. 23: vers. 25.

[12] Sagrado Corán: capítulo 51: vers. 39, 52,53 y cap. 21: vers. 2.

[13] Sagrado Corán: capítulo: 6: vers. 25; cap. 8: vers. 31; cap. 23: vers. 83; cap. 35: vers. 5; cap. 27: vers. 67; cap. 7: vers. 17: cap. 68: vers. 15; cap. 83: vers. 13.

[14] Idem: capítulo: 71: vers. 7 cap. 43: vers. 26; cap. 6: vers. 112 y 121; cap. 35: vers. 5, 35; cap. 7: vers. 71 ,70; cap. 18: 56.

[15] Idem: capítulo 2: vers. 170; cap. 5: vers. 104; cap. 7: vers. 28; cap. 21, vers. 53; cap. 10: vers. 87; cap. 31: vers. 21.

[16] Idem: capítulo 10: vers. 88; cap. 34: 35; cap. 68, vers. 14; cap. 19: vers. 77; cap. 73: vers 12; cap 74, vers. 11; cap. 7: vers. 11.

[17] Idem: cap. 6: 7-9; cap. 17: 90-95; cap. 25: 4-8.

[18] Idem: cap. 2: 118; cap. 6: 124; cap. 4: 153.

[19] Sagrado Corán: cap. 14: 13; cap. 11: 91; cap. 19; 46; cap. 36: 18; cap. 35: 26.

[20] Idem: cap. 8: 36.

[21] Idem: cap. 14:12.

[22] Idem: cap. 2: 61,87, 91; cap. 3: 21, 112,181; cap. 5: 70; cap. 4:155.

[23] Idem: cap. 4:65; 20: 134.

[24] Idem: cap. 96: 6.

[25] Idem: cap. 6:42; 7:94.

[26] Idem: 6:43; 23:76.

[27] Idem: cap. 7:5,183.

[28] Idem: 3:146.

[29] Idem: cap. 3:146.

[30] Idem: 29:41y muchos otros versículos coránicos.

[31] Idem: cap. 35:43; 40: 85:17:77.

Palabras claves
La gente y los profetas,Doctrina Islámica,Doctrina del Islam
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Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Sociología
Publicado
Tue, 1 Aug 2023 - 11:12
By admin , 8 July 2023

La abundancia de profetas - Enseñanza de la Doctrina Islámica

 

Enseñanza de la Doctrina Islámica

La abundancia de profetas

Por Aiatollah M. T. Misbah

La abundancia de profetas

Hasta ahora hemos tratado tres temas fundamentales acerca de la profecía y hemos concluido que atendiendo a la incapacidad del conocimiento humano para acceder a todos los conocimientos necesarios para obtener la felicidad en este mundo y en el otro, se requiere que la sabiduría divina disponga de la elección de un profeta o varios para que enseñen las verdades necesarias a los hombres de modo que lleguen puras, sin omisiones o agregados a todos los hombres. Por otra parte, estos profetas deben poder presentar las enseñanzas de tal manera que no haya excusas o dudas con respecto a la autoridad y veracidad de los profetas y dijimos que con tal fin les era dado a los profetas por parte de Dios la capacidad de realizar milagros.

Demostramos estos temas con argumentos racionales pero estos argumentos expuestos no demuestran la necesidad de una cantidad de profetas, libros sagrados y legislaciones divinas. Sin dudas, si las condiciones de vida humanan hubieran sido de tal manera que un solo hombre hubiera podido satisfacer todas las necesidades de los seres humanos hasta el fin de los tiempos de modo que toda persona y todo grupo en todas las épocas hubiera podido conocer sus obligaciones de parte de las enseñanzas de ese único profeta, entonces nuestros argumentos serían suficientes.

Pero, sabemos que la vida de cada hombre, entre ellos los profetas es limitada y la sabiduría divina no estableció que el primer profeta viviese hasta el fin del mundo y guie personalmente a todos los hombres.

En segundo lugar, las condiciones, las situaciones y estados de la vida de los hombres en tiempos y lugares diferentes no es igual y estas diferencias y el cambio de las situaciones, más el hecho de la creciente complejidad de las relaciones sociales puede afectarla calidad y cantidad de leyes, normas y disposiciones sociales, haciendo que en diferentes circunstancias se requieran leyes nuevas. Si estas fueran aquellas que un profeta trajo miles de años antes sería algo absurdo y sin sentido. De la misma manera que resguardarlas y aplicar sus principios a los casos particulares es un asunto muy difícil.

En tercer lugar en muchos momentos del pasado no había posibilidades para difundir y expandir los mensajes de los profetas, la paz sea con ellos, de tal manera que un profeta no estaba en condiciones de llevar su mensaje a todo el mundo.

En cuarto lugar, las enseñanzas de un profeta entre toda la gente que recibía su mensaje con el paso del tiempo y bajo los efectos de diversas causas fueron objeto de desviaciones[1]y de interpretaciones erradas, para luego de un tiempo dar lugar al nacimiento de una nueva doctrina como ocurrió con el monoteísmo de Jesús que luego devino en una doctrina trinitaria.

Atendiendo a estos puntos, la sabiduría de establecer un número de profetas y sistemas celestiales de leyes diferentes queda aclarada [2].Hay que tener en cuenta que todos estos distintos mensajes de los numerosos profetas y sus distintos sistemas legales poseen un mismo sistema doctrinario de creencias, principios éticos y los mismos principios generales para las leyes tanto del individuo como de la sociedad[3]. Por ejemplo, la oración existió en todas las revelaciones y sistemas legales que trajeron todos los mensajeros de Dios, si bien la forma de realizarse o la orientación que deben guardar los orantes son diferentes. La caridad y la ayuda a los necesitados existieron igualmente en todos los mensajes revelados pero variaron sus cantidades y condiciones.

De todas maneras, la fe en todos los profetas, el no establecer diferencias entre ellos en cuanto a confirmar sus profecías, la aceptación de todos los mensajes y los conocimientos que descendieron sobre ellos y la no distinción entre ellos (en cuanto a aceptar a algunos y rechazar a otros), es necesario para cada hombre[4]. El desmentir a uno es como desmentir a todos ellos y negar un juicio de Dios es como negar todas las leyes de Dios [5].Por supuesto la obligación práctica de cada comunidad (Ummah) en cada tiempo es seguir las órdenes y disposiciones de cada profeta de su tiempo y de esa comunidad.

Aquí hay un punto que debemos recordar y es que si bien el intelecto humano puede - atendiendo a los puntos mencionados- comprender la necesidad de la cantidad de profetas y libros celestiales y las diferencias entre los sistemas legales de cada uno, pero no puede comprender esto en tal nivel de profundidad que pueda por ejemplo discernir en qué época y en qué lugar Dios tiene que enviar a un profeta con un libro o sistema legal nuevo. Pero puede comprender que siempre que las condiciones de vida de la humanidad sean de tal manera que la invitación de los profetas alcancen a toda la humanidad y sus mensajes sean resguardados para las futuras generaciones de modo que el cambio de las condiciones sociales no requiera de nuevos sistemas legales y el cambio de leyes existentes, no haga necesario enviar a un nuevo profeta.

El número de profetas

Tal como fuera señalado, nuestro intelecto no puede determinar el número de profetas y libros revelados y la demostración de este tipo de temas no se puede realizar sino a través de la vía de transmisión (vía naqli). En el Sagrado Corán si bien se enfatizó que Dios Altísimo envió un profeta para cada comunidad [6] . Pero no especificó el número de profetas y comunidades y solo se menciona el nombre de unos veinte y tantos profetas, la paz sea con ellos, y narra la historia de otras tantas personas sin que se mencionen sus nombres[7] . Pero en algunas tradiciones narradas de parte de los miembros de la Casa Profética, es decir los Imames o líderes sucesores del profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y con su Familia Purificada[8], según las cuales la cantidad de profetas habría sido de veinticuatro mil y la cadena de profetas comenzó con el profeta Adán, la paz sea con él, y culminó con el profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y con su Familia Purificada.

Los profetas de Dios, además del término de profeta - que es un rango especial otorgado por Dios - poseen otras cualidades como “Amonestadores” o “Albriciadores” [9] y también “Virtuosos” (Sâlehin) y Escogidos o Purificados (Mujlasin)- Algunos de ellos tenían la misión de transportar un Mensaje (Resâlat) y en algunas narraciones consta que el número de Mensajeros sería el de trescientos trece[10] .

Por eso nos ocuparemos acá de aclarar la diferencia entre el concepto de la profecía, el del mensaje y la diferencia entre profeta y mensajero.

Profecía y Mensaje

El vocablo “mensajero”, en árabe rasul, alude a quien trae un mensaje y el vocablo profeta, en árabe nabi, si viene de la palabra naba, noticia, significa quien posee una noticia importante y si viene de la palabra nabu, significa quien posee un rango muy elevado y distinguido.

Algunos pensaron que el concepto de nabi es más general que el concepto de mensajero (rasul), afirmando que nabi es quien recibió una revelación de parte de Dios Altísimo, sea que le sea ordenado también la difusión a la gente de esa revelación o no, en cambio rasul significa aquel que le fue ordenado también la difusión de ese mensaje.

Pero esta opinión no es correcta, puesto que en algunos versículos coránicos el atributo de nabi viene después del de rasul (Capítulo Mariam, versículos 51 a 54), siendo que de acuerdo a lo expresado por quienes sostienen la opinión de la generalidad del término nabi, debería - el atributo que tiene un significado más general - ser expresado antes del que tiene un significado más particular. Además no tenemos ninguna prueba de que la difusión de la revelación esté limitada a los mensajeros.

En algunas narraciones (proféticas) el rango de la profecía (nubuuat) supone que se ve al ángel de la revelación en estado de sueño y en estado de vigilia solo se escucha su voz, mientras que quien posee el rango de receptor del mensaje ve también en vigilia al ángel de la revelación[11].

Pero esta diferencia no se puede atribuir al significado del vocablo y de todas maneras lo que se puede aceptar es que nabi (profeta) desde el punto de vista del referente (no desde el punto de vista del significado) es más general que mensajero. Es decir, todos los profetas tuvieron el rango de tales pero el rango de mensajero fue especial para algunos de ellos y de acuerdo a la tradición que antes mencionamos, el número de mensajeros fue de trescientos trece. Y naturalmente el rango de ellos era más elevado que el del resto de los profetas del mismo modo que los propios mensajeros no eran iguales desde el punto de vista de su rango y posición[12] . Algunos de ellos fueron honrados por Dios con el rango de Imames (líderes de parte de Dios)[13]

Los profetas Ulul ‘Azm (Los dotados de firme determinación)

En el Sagrado Corán son presentados algunos profetas como Ulul ‘Azm[14], pero no se especifican sus cualidades. Por las tradiciones recibidas de parte de La Gente de la Casa Profética (La Descendencia Purificada del Profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y su descendencia), los profetas que ostentaban este rango son Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad, la bendición y la paz sean con todos ellos[15].Las características de ellos además de una distinguida paciencia y resistencia que fueron mencionadas en el Sagrado Corán son que cada uno de ellos trajo un libro y una legislación independiente y los profetas contemporáneos o posteriores siguieron las leyes divinas traídas por ellos hasta que otro de los profetas Ulul ‘Azm, fuera enviado con un nuevo libro y con una nueva legislación.

Quedó claro entonces que la unión de dos profetas en un mismo tiempo es posible como el profeta Lot fue contemporáneo de Abraham, la paz sea con ellos y el profeta Aarón fue contemporáneo de Moisés, la paz sea con ambos y el profeta Juan (el Bautista) fue contemporáneo de Jesús, la paz sea con ellos.

Algunos puntos

Al final de esta lección indicaremos a modo de índice unos cuantos temas relacionados con la profecía.

1- Los profetas de Dios se confirmaron mutuamente y profetizaron la venida del próximo profeta[16]. Por lo tanto si alguien pretendía ser profeta y desmentía a los profetas anteriores o a los contemporáneos sería una clara señal de su falsedad.

2- Los profetas de Dios no pedían de la gente recompensa (monetaria o material, ni nada para sí) a cambio de su misión[17]. Y solo el profeta del Islam, la bendición y la paz sean con él y con su Familia Purificada, aconsejó (por expresa orden de Dios ), como recompensa por su misión a su comunidad el amor a su familia[18] como un énfasis para que sean obedecidos y seguidos y en realidad el beneficio de esta recompensa recae sobre la misma comunidad[19].

3- Algunos de los profetas de Dios recibieron otros cargos divinos como el de juez y el de gobernante. Entre los profetas anteriores pueden mencionarse como ejemplo al profeta David y el profeta salomón, la paz sea con ambos. Del versículo 64 del capítulo 4, Las Mujeres en donde se menciona la obligación de la obediencia a todos los mensajeros de modo general, se puede deducir que todos los mensajeros tuvieron este rango.

4- Los genios que son un tipo de criaturas con libre albedrío y con responsabilidad (legal) y en condiciones normales no pueden ser vistos por los hombres fueron conscientes de las invitaciones de algunos profetas y las personas virtuosas y piadosas entre ellos creen en los profetas. Entre ellos (los genios) los hay seguidores del profeta Moisés y del profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con ellos y la Familia Purificada del último Profeta[20], como así también algunos otros son seguidores de Iblis y descreyeron de los profetas de Dios.[21]

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com  Fundación Cultural Oriente

 

[1] Para ver en profundidad este tema el lector puede consultar el libro Al-huda ila dini al-Mustafa (La guía hacia la religión de Mustafá), escrito por ‘allama sheij Muhammad Yauad balagi Nayafi.

[2] Ver Sagrado Corán, capítulos 5:48 y 22:67.

[3] Ver el Sagrado Corán, capítulos 2:131,137, 285 y 3:19 y 20.

[4] Sagrado Corán, capítulos 42:14; cap. 4:136; 152, cap. 3:82,85.

[5] Sagrado Corán, capítulos 4:150; cap. 2:85.

[6] Sagrado Corán, capítulos 40: 24 y cap. 16:36.

[7] Sagrado Corán, cap. 2:246 y 256.

[8] Resalat ‘itiqadat Saduq ua Biharul Anuar, tomo 11, pág. 28,30, 32 y 34.

[9] Sagrado Corán, cap. 2:213 y cap. 4: 165.

[10] Biharul Anuar Tomo 11, pág. 32.

[11] Usul al Kafi, t 1, pág. 176.

[12] Sagrado Corán 2:253 y capítulo 17:55.

[13] Sagrado Corán: capítulo 2:124; 21:73 y 32:24.

[14] Sagrado Corán, capítulo 46:35.

[15] Biharul Anuar, tomo 11, pág. 33,34 y ma’alemu an nubuuat, pág. 113.

[16] Sagrado Corán, capítulo 3:81.

[17] Sagrado Corán, capítulos 6: 90; 36: 21; 52: 40;  68: 46; 10: 72; 11: 29, 51; 25: 57; 26: 109, 127, 145, 164, 180; 12: 104; 38: 86

[18] Sagrado Corán: capítulo 33:33.

[19] Sagrado Corán: capítulo 34:47.

[20] Sagrado Corán, capítulos 42:23.

[21] Sagrado Corán, capítulo 72:1 a 14.

Palabras claves
La abundancia de profetas,Doctrina Islámica,Profecia divina
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La abundancia de profetas - Enseñanza de la Doctrina Islámica.pdf (123 KB)
Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Tue, 11 Jul 2023 - 10:54
By admin , 8 July 2023

El milagro - Enseñanza de la Doctrina Islámica

Enseñanza de la Doctrina Islámica

El milagro

Por Aiatollah M. T. Misbah

Las vías para fundamentar la condición de profeta

El tercer tema fundamental en el asunto de la veracidad de quien se declare profeta es responder a la pregunta de cómo se puede probar o fundamentar a los demás la veracidad de los profetas legítimos y cómo desmentir a los falsos profetas.

Sin dudas una persona corrupta y pecaminosa cuya indecencia es comprendida por el intelecto no gozará de confianza y no será avalado. Teniendo en cuenta la condición de la infalibilidad en los profetas podrá afirmarse la falsedad de su pretensión (de ser infalibles) si no lo fueran, especialmente si invitasen a asuntos que se oponen a la razón y a la naturaleza innata o si en sus palabras existiesen contradicciones.

Por otra parte, los bellos antecedentes de los profetas han de ser de tal manera que la gente que no tenga malas intenciones tengan confianza en su veracidad, especialmente si la razón también diese cuenta de la corrección del contenido de aquello a lo que invita. Es posible que un profeta demuestre la existencia de un futuro profeta con la presentación de ese otro profeta (como una profecía de su parte acerca de su próxima aparición), de modo que para quienes buscan sinceramente la verdad no queden reparos o dudas.

Pero, si la gente no tiene señales seguras y nos les hubiere alcanzado de parte de otros profetas ninguna noticia o convalidación acerca de otros profetas, igual tendrán otras formas de confirmar el carácter de verdadero profeta de tal o cual enviado de Dios. Dios Altísimo de acuerdo a Su Inmensa Sabiduría abrió este camino y brindó milagros a los profetas como pruebas de la veracidad de sus proclamas. Por ello se las denominó en árabe âiât, signos[1].

Por lo tanto, la veracidad de la proclamada condición de profetas por parte de la gente puede confirmarse por tres vías:

1- Por medio de señales confiables como ser veracidad (en sus palabras y actos), rectitud (en toda su conducta) y el no desviarse del camino de la verdad y la justicia en toda la vida. Pero esta vía depende de que el profeta conviva mucho tiempo con la gente de modo que sea conocido, pero si por ejemplo, un profeta accede a la profecía siendo joven, antes de que la gente lo conozca cabalmente, no se podrá distinguir su veracidad por esta vía.

2- Por la vía de la presentación de los profetas anteriores o contemporáneos. Esta vía es específica de aquellos que conocieron al anterior profeta y poseen noticias acerca de la profecía y la persona de este profeta en cuestión y obviamente, esta vía no se aplicará al primer profeta.

3- Por la vía de la presentación de milagros que puede tener un efecto muy amplio y un alcance universal. Nos dedicaremos a continuación al análisis de esta vía.

La definición de milagro

Un milagro es un asunto extraordinario que con la Voluntad de Dios Altísimo se manifiesta en la persona que proclama haber recibido la profecía y convertirse en un profeta, y es la señal de su veracidad.

Tal como se puede apreciar esta definición contiene tres cuestiones:

1- Existe un fenómeno extraordinario que por medio de las causas y factores naturales comunes no se produce.

2- Alguno de estos asuntos extraordinarios se manifiestan en los profetas con la Voluntad de Dios Altísimo y Su autorización especial.

3- Este asunto extraordinario puede ser la señal de la veracidad del profeta y cumpliéndose estas condiciones se denomina técnicamente un milagro.

Explicaremos a continuación una a una estas condiciones:

Un asunto extraordinario

Los fenómenos en este mundo generalmente tienen lugar debido a causas y factores naturales que pueden ser conocidos mediante diversos tipos de experimentos, como la mayoría de los fenómenos físicos, químicos, biológicos y psicológicos, pero alguno de estos casos deben ser investigados por otros medios . Sus causas no pueden ser experimentadas en forma sensible y por el contrario, existen evidencias de que con respecto a este tipo de fenómenos existen causas de otro tipo que intervienen, no sensibles, como es el caso de los actos extraordinarios de los faquires (de la India o de Oriente en general con sus automortificaciones). Varios científicos han reconocido que este tipo de proezas no se realizan mediante las meras leyes que la ciencia conoce experimentalmente acerca de los fenómenos materiales. A este tipo de fenómenos se los llama asuntos extraordinarios.

Los asuntos extraordinarios divinos

A los asuntos extraordinarios se los puede dividir en dos grandes partes: Uno son los asuntos que si bien no poseen causas ordinarias, pero las causas extraordinarias que los provocan están más o menos al alcance de los seres humanos y pueden dominarse mediante ciertas especiales formas de entrenamiento y desarrollo de talentos, como es el caso de los ascetas y faquires. El segundo grupo está compuesto de aquellos asuntos extraordinarios cuya realización depende de la autorización especial de Dios. La realización de estas acciones no es posible para aquellos hombres que no están vinculados a Dios Altísimo y por ello poseen dos características especiales: 1) No son pasibles de ser enseñados o ser aprendidos. 2) No es afectado por un poder superior y no es dominado o vencido por otras causas o factores. Este tipo de fenómenos extraordinarios es propio de los siervos escogidos de Dios y jamás pueden ostentarlos las personas desviadas o ególatras, pero no es exclusiva de los profetas, sino que a veces otros siervos íntimos de Dios o santos (aulia) pueden realizarlos. Por esta razón, desde un punto de vista teológico no se los denomina a todos milagros (mu’yeza) sino que cuando se trata de las realizaciones de fenómenos extraordinarios por parte de quienes no son profetas, se los denomina kerâmat (en español carismas, que a su vez viene de la palabra árabe Kerâmat). De la misma manera que los conocimientos extraordinarios divinos no se limitan a la revelación profética y cuando estos conocimientos son brindados a alguien se habla de inspiraciones (ilhâmât o tahdiz).

Podemos ahora distinguir entre estos dos tipos de fenómenos extraordinarios, los de naturaleza divina y los otros. Si estos fenómenos son enseñables y pueden ser aprendidos, o si bien quien los hace pudiese evitarlos o detener y anular sus efectos no serán del tipo de los fenómenos divinos. También la corrupción en las ideas y la moral de la persona puede ser otra señal de la desvinculación de esa persona con Dios Altísimo y la condición satánica o ególatra de las acciones extraordinarias que haga una persona con esas cualidades.

Aquí es apropiado que señalemos otro punto y es que el agente de los acontecimientos o fenómenos extraordinarios puede ser Dios Altísimo (además de la causalidad que ejerce con respecto a todas las criaturas incluyendo los fenómenos ordinarios), dado que su realización depende de Su autorización especial[2]. Y podemos atribuir también estos fenómenos extraordinarios a intermediarios como los ángeles o los profetas por el rol que poseen como intermediarios o agentes cercanos, como vemos en el noble Corán. El revivir a los muertos, el curar a los enfermos (de nacimiento e incurables para el ser humano), la creación de un pájaro (de arcilla en un pájaro vivo), que hiciera el profeta Jesús, la paz sea con él[3]. Entre las relaciones con estos dos agentes no hay contradicción ni conflicto, pues la acción de Dios está en un plano superior con respecto a la acción de los hombres.

Las cualidades de los milagros de los profetas

El tercer tema al que aludimos cuando nos referimos a la definición de milagro es que los milagros de los profetas son una evidencia de la veracidad de sus pretensiones como tales. Por lo tanto, otra de las condiciones de los fenómenos extraordinarios para poder ser considerados milagros desde el punto de vista teológico, es que además de la autorización especial de parte de Dios, sean una evidencia de la veracidad de la condición de profetas de parte de quienes se proclaman como tales. Extendiendo un poco este concepto también lo podemos hacer aplicar a las acciones desarrolladas por parte de los Imames (guías designados por Dios ) y la veracidad de su condición de tales, de tal modo que el nombre de kerâmat o carisma sea propio de los fenómenos extraordinarios atribuidos al resto de los santos o amigos íntimos de Dios a diferencia de los fenómenos extraordinarios de carácter satánico o ególatras o meramente humanos, como la magia, las adivinanzas, o las acciones de los ascetas o faquires. Estas últimas son enseñables, pueden ser aprendidas y también pueden ser controladas por una fuerza superior. La no condición de divinas de estas últimas acciones queda en evidencia por la corrupción en las creencias de quienes las practican o por sus desvíos morales.

El asunto que debemos tener en cuenta aquí es que los milagros de los profetas demuestran directamente la veracidad de ellos en su pretensión como tales, pero acerca de la rectitud del contenido de sus mensajes y la necesidad de obedecer a las órdenes que difunden se demuestran de modo indirecto y mediante otros argumentos intermediarios. En otras palabras: la profecía de los profetas, la paz sea con ellos se demuestra con argumentos racionales y la rectitud del contenido de sus mensajes se demuestra con argumentos de autoridad[4].

La respuesta a algunas objeciones

Con respecto al tema de los milagros se plantean preguntas y objeciones, algunas de las cuales analizaremos en este espacio.

1- Cada fenómeno material posee una causa especial que se puede conocer mediante la ayuda de las ciencias experimentales. El no conocer estas causas se debe a una ineficiencia en los instrumentos con los que la ciencia se sirve para indagar sobre ello y no puede ser tomado este desconocimiento de esa causa como prueba de la inexistencia de la causa. Por lo tanto, con respecto a los fenómenos extraordinarios solo podemos decir que no conocemos sus causas que los producen. A lo sumo, la conciencia de sus causas durante el tiempo que estas son desconocidas para nosotros, nos puede llevar a afirmar que estamos en presencia de un fenómeno milagroso, pero no a negar sus causas porque éstas no puedan ser experimentables, porque ello implicaría rechazar el principio de causalidad (y ello es imposible y absurdo).

La respuesta es que el principio de causalidad no implica más que cada ser existente dependiente y efecto de otro, posee (necesariamente) una causa. Pero que cada causa tenga que ser necesariamente experimentable y conocida científicamente (entendiéndose por científicamente, los conocimientos que son posibles de ser experimentados), no es de ningún modo una implicancia necesaria del principio de causalidad y no se puede tampoco encontrar una razón para ello porque el alcance de los experimentos científicos es meramente material y natural y por lo tanto, jamás se puede mediante ellos demostrar la existencia o no existencia de asuntos metafísicos.

Con respecto a denominar milagrosos a aquellos fenómenos de los cuales desconocemos sus causas pero tenemos una conciencia de ellos, es un error porque si esta conciencia la obtuvimos mediante fenómenos ordinarios, de modo que no tenga diferencias con el resto de los fenómenos naturales y experimentales, entonces de ninguna manera podemos llamar a esta clase de fenómenos , fenómenos extraordinarios. Y si la conciencia mencionada se produjo de un modo extraordinario, será un fenómeno extraordinario. Si se basa en la autorización divina especial como una razón para la veracidad del profeta será uno de los tipos de milagros (milagro de conocimiento) como la conciencia de Jesús, la paz sea con él, acerca de los alimentos y almacenamientos ocultos que tenía la gente que es uno de sus milagros. (Corán 3:49). Pero no podemos limitar los milagros a los de este tipo y negar a los otros.

Finalmente, quedó pendiente la pregunta acerca de cuál es la diferencia entre este tipo de fenómenos y el resto de los fenómenos extraordinarios con respecto al principio de causalidad.

2- La segunda objeción es acerca de la tradición o ley divina según la cual cada fenómeno se produce de acuerdo con una causa especial y de acuerdo al Sagrado Corán, las leyes de Dios no cambian ni se transforman (Sagrado Corán 17:77; 33:64; 40:43; 48:23). Por lo tanto, lo extraordinario es como algo cambiante y transformador con respecto a las leyes divinas (lo cual contradiría al Corán).

Esta objeción es como la anterior, con la diferencia que en aquella solamente se argumentaba por medio de la vía racional y acá con versículos coránicos. La respuesta es que limitaron las causas de los fenómenos a las causas ordinarias y naturales considerándolas como una tradición o ley divina inalterable y esto no tiene fundamento.

Es como si alguien pretendiese que la exclusividad del fuego como causa del calor fuese una de las leyes inalterables de Dio. Por el contrario, nosotros decimos que la cantidad de tipos de causas para diversos tipos de efectos y el reemplazo de causas extraordinarias por otras ordinarias es algo que siempre existió en el mundo y por lo tanto debe considerarse una de las prácticas divinas y entonces, limitar las causas meramente a las causas ordinarias sería un cambio en la ley de Dios y ello está negado en los versículos coránicos.

En resumen, interpretar los versículos coránicos que hablan de la negación de los cambios en la práctica o ley de Dios de modo que se refieran a la no alteración o cambio en las causas ordinarias es una exégesis incorrecta y sin fundamento. Puesto que existen abundantes versículos acerca de los milagros y eventos extraordinarios y ello es una prueba contundente de la incorrección de esa interpretación. La interpretación correcta debe buscarse en los libros de exégesis coránica. Aquí señalaremos algunas de ellas de modo general y veremos cómo se refieren a que no pueden los efectos contrariar a sus causas, no a negar el número de causas y el reemplazo de esas causas ordinarias por extraordinarias. Quizás pueda decirse que es algo seguro y evidente que estos versículos se refieren al efecto de las causas extraordinarias.

3- La tercera objeción que analizaremos es la que sostiene que en el Sagrado Corán dice que la gente muchas veces pedía al profeta que realizara milagros y cosas extraordinarias y el profeta se negaba a aceptar estos pedidos (Capítulo 6: 37 y 109; capítulo 10: 20; capítulo 13: 7 y cap. 20:5). Si decimos que los milagros son la prueba para demostrar la profecía, ¿cómo es que el profeta, la bendición y la paz sean con él y su Familia Purificada, se negaba a realizarlos?

La respuesta es que este tipo de versículos se refieren a pedidos que se efectuaban luego de que la profecía había sido demostrada por las tres vías de los signos acerca de su veracidad, las profecías de los profetas anteriores acerca de su venida y rasgos de su persona, su propia presencia y los milagros ofrecidos por el profeta. Estos pedidos eran hechos con un espíritu de negación y rebeldía a aceptar las evidencias expuestas por los profetas y no para conocer la verdad[5]. La sabiduría divina no contempla la respuesta a este tipo de pedidos.

El objetivo de realizar milagros- que son un asunto excepcional en el sistema que impera en este mundo-, se produce a veces por pedido de la gente, como el caso de la camella del profeta Saleh, la paz sea con él, y a veces, por principio como los milagros del profeta Jesús, la paz sea con él, es decir, no por pedido de la gente sino independientemente de éstos, de modo de dar a conocer al profeta y eliminar las excusas de la gente (para que luego no puedan decir que no se dieron cuenta que era un profeta y que de lo contrario lo hubieran obedecido). No como una amenaza para obligar a la gente a que acepten a los profetas y se sometan de un modo obligado. Tampoco los milagros son algo que hacen como entretenimiento o para romper el sistema de causas y efectos naturales y ordinarios. Un objetivo así no implica que se responda afirmativamente a cualquier pedido, por el contrario, la aceptación de algunos pedidos se opone a la sabiduría y al objetivo de Dios. Pedidos tales como aquellos que cierran los caminos de salida y ponen a la gente bajo presión para aceptar a los profetas, la paz sea con ellos, o los pedidos que obedecían a caprichos y arrogancias de la gente ajenos al espíritu de búsqueda de la verdad. Si se hubiese respondido afirmativamente a esos pedidos además de corromperse el propósito como dijimos, la gente lo hubiera tomado como un espectáculo de entretenimiento o bien se hubieran acercado a los profetas para procurar beneficios personales. Por otra parte la prueba, el examen y la libertad de elección para los hombres se hubieran frustrado, puesto que se hubiera seguido a los profetas forzadamente (o por miedo), bajo el efecto de factores de presión. Ambos efectos son contrarios a la sabiduría y objetivo de la existencia de los milagros. Pero fuera de estos casos, allí donde la sabiduría divina lo considere necesario los profetas aceptaban los pedidos de la gente, tal como registra la historia en muchas oportunidades y de forma mutawâter (fuentes abundantes e independientes entre sí de modo que se descarta lógicamente la falsedad de la información), en las que el profeta, la bendición y la paz sean con él y su Familia Purificada, los hicieron. Por encima de todos los milagros proféticos se haya el milagro del Sagrado Corán cuya explicación veremos más adelante.

4- La cuarta objeción sostiene que como el milagro depende del permiso especial de Dios puede tomarse como una muestra de una relación especial entre Dios y quien trae el milagro dado que Dios le otorgó un permiso especial. Es decir, que el acto divino fue puesto en manos del profeta y ejecutado mediante la voluntad del profeta pero la implicancia racional de este tipo de relaciones no es que exista otro tipo de relación como la de emisor y receptor de la revelación entre Dios y quien trae el milagro, por lo tanto no se puede considerar al milagro como una prueba racional de la corrección de la pretensión de la profecía y, a lo sumo, se la puede considerar una prueba conjetural o de convencimiento.

La respuesta es que las acciones extraordinarias, incluso las de origen divino, no prueban por sí mismas que exista una relación de revelación (emisor de la revelación y receptor de la misma). Por ello no podemos considerar a los carismas de los santos (aulia, allegados a Dios) como pruebas de su carácter de profetas, pero de lo que estamos hablando es de aquel que se proclama profeta y los milagros son prueba de la veracidad de sus pretensiones. Si supusiésemos que una persona mintiese acerca de su condición de profeta habría cometido el más grande y vil de los pecados que produce las mayores corrupciones en este mundo y en el otro (Sagrado Corán 6:21, 93,144; 7: 37; 10:17; 11:18; 18:15; 29:68; 42:24). Nunca alguien así tendría la capacidad de tener una relación de revelación con Dios Altísimo y la Sabiduría divina no podría aceptar que se le otorgase a ese impostor el poder de realizar milagros de modo de provocar la pérdida y el desvío de sus siervos (Sagrado Corán 69: 44-46).

En resumen el intelecto comprende claramente que aquel que posee la capacidad de tener una relación especial con Dios Altísimo y serle dado el poder de realizar milagros será quien no traicione a su Amo y no desvíe y provoque la desgracia del resto de los siervos de Dios. Por lo tanto, el realizar milagros será una prueba racional categórica de la veraz condición de profeta de su autor.

Fuente: Enseñanza de La Doctrina Islámica, Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com  Fundación Cultural Oriente

 

[1] El vocablo Âiât tiene otros usos como ser signo de conocimiento, poder y sabiduría divina sobre los fenómenos de la existencia, sean éstos ordinarios o extraordinarios.

[2] Capítulo 13, El Trueno, versículo 37; capítulo Gâfir, 40: vers. 78.

[3] Noble Corán, Cap. 3, vers. 49; cap. 5, vers. 11.

[4] Lección 4° del tomo 1 del Monoteísmo y lección 21 del presente libro

[5] Capítulo 6: 35; 124, capítulo 20:133; capítulo 37: 14; capítulo 54: 2; capítulo 26:3, 4,197; capítulo 17:59.

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Autor
Ayatola M. T. Misbah Iazdi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Sun, 9 Jul 2023 - 10:04

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