La ofensiva blanda imperial en Ucrania y Venezuela, pone de manifiesto muchas cosas sobre la mesa para los analistas internacionales. Una de ellas, es que el imperio detrás de todas estas maniobras ha tenido que emplear como mano de obra a lo peor del extremismo violento y terrorista, por ejemplo Al Qaida, el siempre dispuesto sionismo y las huestes fascistas. Parece que el sionismo olvida con facilidad, cuando le conviene, el mal del fascismo y el extremismo ""islámico"". Este artículo nos expone un tema de gran inmediates mundial, que nos ayuda a delucidar los entretejos de la política imperial en contextos geográficos tal diversos como Siria, Ucrania y Venezuela.