El núcleo de todas las actividades de Ibrahim era la oración. No le importaba en qué condiciones se encontrase, él simplemente hacía su oración justo después de escuchar el adhan. Casi siempre la hacía de forma colectiva y en la mezquita, y exhortaba a los demás a hacer lo mismo.
Sin duda practicaba este hadiz del Imam Alí (P):
«Quienquiera que frecuenta la Mezquita se beneficiará de lo siguiente: un hermano que será amigo de él en el camino de Dios, nuevos conocimientos, una bendición que estaba esperando, consejos que lo salvarán de la aniquilación, palabras que lo guiarán y lo harán evitar el pecado».