El Corán como un conjunto unánime -que según su propio texto, no existe ninguna diferencia ni disconformidad en sus aleyas- se divide en dos partes: muhkam (explícitas) y mutashâbih (alegóricas). Algunas aleyas son las matrices, fundamentos y puntos de referencia; y otras necesitan interpretarse teniendo en cuenta las primeras. Por lo tanto, una mirada independiente a las aleyas del segundo grupo en el momento de la interpretación del Corán, desvía al ser humano del rumbo correcto para entender el Libro Divino; y forzosamente da pasos en un rumbo opuesto al del Corán.