Cuando tenemos una confianza en la integridad de una persona y nos apoyamos sin vacilar en ella, decimos que esa persona posee imán. Igualmente, cuando creemos totalmente en la veracidad de algo comu¬nicado, decimos que esa comunicación tiene imán. Si tenemos una fe firmemente fundada en un sistema intelectual o en una ideología y sentimos una ardiente ligazón y celo por ello, convirtiéndolo en la base espontánea de nuestras actividades en la vida con una perfecta tranquilidad de conciencia, fervor e inclinación, estableciendo el pro¬grama de nuestras actividades en la vida en función de ello, decimos que tenemos imán en esa ideología.