Hay un arma más peligrosa y dañina que las armas químicas o nucleares, porque aunque sus efectos no son tan inmediatos y contundentes como los de aquellas, terminan por desgastar y dominar a su objetivo. Es un arma también de destrucción masiva de la humanidad. Es el arma de la prensa, de los medios de comunicación manejados por intereses espurios que anteponen sus propias conveniencias a las de la comunidad. Algún día deberán investigarse serena pero firmemente, todos los crímenes de lesa humanidad que a lo largo de los años han ido cometiendo o ayudando a hacerlos, los grandes medios de comunicación masiva, amparándose en los principios inalienables de la “Libertad de prensa y de expresión”.