Los albores de la Revolución Islámica de Irán antes del 11 de febrero de 1979, ya eran permeados entre todos sus partidarios mediante mensajes y discursos espirituales, este movimiento fue pacífico desde sus inicios; pues en ningún momento se levantaron armas, todo lo contrario el régimen monárquico fue quien en varias escaladas asesinó a los revolucionarios, encarcelándolos o desterrándolos al exilio, siendo este último uno de los instrumentos del Sha de Irán Reza Pahlavi para soslayar a Ruhollah Jomeini , primero a Turquía, Irak y finalmente Francia.