Di: «¡Oh gente de la Escritura [Sagrada]! Venid a una palabra igual para vosotros y nosotros: Que no adoraremos más que a Dios y que no asociaremos nada a Él y que no nos tomaremos unos a otros como señores junto a Dios.» Y si dan la espalda, decidles entonces: «Sed testigos de que nosotros somos musulmanes.» (Corán, 3:64).
Resulta escandaloso que países como Francia que izan la bandera de la libertad, igualdad y fraternidad, ofendan un día al Profeta Muhammad (la paz sea con él y su descendencia), quien es querido y amado por casi dos mil millones de musulmanes, y otro día a un sabio respetado y querido por millones de creyentes y oprimidos del mundo, más aún, cuando la población musulmana en Francia es considerable.