El método más fácil y exento de complicaciones para erradicar a un grupo o minoría indeseable de una sociedad consiste en la firme oposición incruenta que se lleva a cabo mediante la unión y la solidaridad del pueblo. La lucha armada, en cambio, necesita de otros medios. Se requiere el armamento, se producen bajas y pérdidas, y se logra el objetivo deseado sólo después de múltiples problemas y obstáculos. Esto sin contar con las aflicciones que provoca. Los líderes hábiles e inteligentes sólo optan por este último medio (la lucha armada) como último recurso y luego de emprender el planeamiento y la preparación necesarias.