Según Ṯabarî y otros, a la tarde del día jueves del noveno día de Muharram, ‘Umar Sa’d dio la orden de atacar.
A esa hora, el Imam Ĥusaîn (la paz sea con él), fuera de su tienda, se había inclinado hacia su espada y un liviano sueño se apoderó de él.
Cuando Ẕaînab al Kubrâ (la paz sea con ella), oyó la voz del ejército de ‘Umar Ibn Sa’d, se acercó al Imam diciendo: “Hermano, el enemigo se está acercando a las tiendas”. El Imam levantó su cabeza y dijo: “Ya he visto a mi abuelo, el enviado de Dios, en el sueño que me dijo: “Hijo mío, ciertamente que pronto regresarás hacia nosotros…”.