El primer versículo citado presenta a la totalidad del Corán como algo explícito, significando que es firme, inalterable, no derogable. El segundo versículo los declara implícitos implicando la uniformidad (y consistencia) de expresión de los versículos Coránicos en la belleza y dulzura del lenguaje, y en la extraordinaria fuerza de expresión que del Libro verdaderamente dimana.