Existe un problema crónico que se hace cada día más evidente a medida que crece el número de emigrantes de los países islámicos en Europa y América del Norte. Muchos de ellos, la inmensa mayoría, vienen a nuestros países empujados por distintas necesidades; económicas y políticas, principalmente. Las personas que se han visto arrancadas de sus tradiciones y costumbres, como pueden ser: sirios, iraquíes, marroquíes, argelinos, libaneses, etc., con grandes dificultades para integrarse en un modelo de sociedad opuesta prácticamente a su educación, costumbres y moral,...