En la lección anterior explicamos que la culminación de la profecía sin la designación del Imam infalible se oponía a la sabiduría divina y la perfección de la religión universal e imperecedera del Islam depende de que luego del noble profeta (BPD) se designe un sucesor adecuado para él, de modo que salvo el rango de la profecía y la recepción del mensaje posea todos los rangos y jerarquías divinas que él ostenta.
Este asunto se desprende de los versículos del generoso Corán y de abundantes narraciones proféticas que tanto shi’as como sunnas han transmitido en relación con la exégesis de esos versículos.
Por ejemplo, en el tercer versículo del capítulo quinto (La Mesa Servida), el Sagrado Corán afirma: “Hoy os he completado vuestra religión, he consumado mis bendiciones sobre vosotros y me complace el Islam como vuestra religión”.